Frase suelta
Aquel hombre se libró de la consciente o inconsciente maldad e indiferencia de quienes le rodeaban, de la mala hierba que le oscurecía el pecho cada día a gritos y gritos y gritos, la enana rabia de los enanos de espíritu que le cercaban y le asfixiaban; la silenciosa y educada rabia de los que están muertos en vida y que tardan en morir físicamente; por eso lo que le mató le liberó.

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