Ha pasado la medianoche. Ha llovido. Veo a los demás (al mundo, a todos), aquí, ahora, en Madrid por un par de días. En una habitación de hotel las cosas duelen con serenidad. No hay nadie completamente bueno ni completamente malo. Sin embargo hay que dar al césar lo que es del césar y negar a Dios lo que no es de Dios. Dime, ¿te atreves a quemar todas las celdas?
La Selva de Próspero
Sapere aude!

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio