2.4.13

Imagina uno el cuerpo de una cucaracha envuelto en alaridos y atravesando el polvo.
Imagina uno las ancas malolientes de una lengua que sólo sabe apodar, rezar y criticar.
Imagina uno el enlutado paréntesis torcido de una dignidad falsa, podrido de veneno, resentido... y madre.
 

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats