Hace meses hicieron detonar en mi salón un televisor en plena ebriedad o en álgida melopea y en presencia de terceros no excluidos, mientras enaltecían el valor de "la familia". A eso lo llamaron rock; yo lo llamo inestabilidad, inmadurez y un pésimo ejemplo. Esto sucedió en fecha similar a aquella en que adopté el nombre de Ansetobeah. Como podéis imaginar nada de lo que suceda en una fecha así me espanta. Al contrario, pone en evidencia lo que es cada cual y la baja altura en que nos movemos.
La Selva de Próspero
Sapere aude!

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