Espectador de accidente sin alma. (Es el espectador el que no tiene alma).
Una sonrisa, pequeñita, como de niño; una sonrisa que sale porque sí. Es la que tengo mientras pasan con las ventanillas bajadas, con la música a tope "Topamax". Una sonrisa porque son jóvenes, porque su coche es blanco, porque hace apenas diecinueve años que han abandonado el útero. Las ventanillas bajadas, música "tope-dance", a tope como la velocidad. Ríen... como salvajes, como jóvenes brutales y salvajes en su coche blanco "papá". Una sonrisa, desde esta terraza, mientras se empotran, mientras se incrustan, mientras intentan romper el muro. Una sonrisa, pequeñita, como un hilito de sangre o una brizna de vida.
Una gota de sangre ha caído en el café. La sonrisa es pequeñita y roja.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio