12.7.15

Los zumbidos

Están ahí, bien dentro, los zumbidos. En la cabeza. No es el dolor. No son las voces de los otros en el miserable bar. No es el aneurisma latente. Tampoco es la presión atmosférica ni humana. El zumbido proviene de la Abeja Divina. Ella es la que zumba. 
Somos partes conscientes de la divina Abeja Divina. Y volvemos a ella.

Junto a este texto de Morituri Stultus se encontró la siguiente homilía. Los intérpretes coinciden en afirmar que no tiene que ver con el texto transcrito.

"¡Hermanos de pesebre! Cada sensación se puede controlar hasta la extinción. Cada sensación se extingue. Las sensaciones se pueden anular. Toda sensación es dañina.
Es cuando duermes, es decir, cuando los que te rodean ya no inciden en nada sobre ti; es entonces cuando el miedo desaparece y, sobre todo, el miedo a la muerte. Por eso muchos se inmolan. Hay que saber despreciar. Todos somos despreciados. Todos somos anulados en nuestras potencias. Por eso Dios es lo que garantiza que alguien o algo nos respeta. Dios merece nuestra felicidad y nuestra desgracia, porque la conoce. Nuestro semejante no es semejante para la vida."




0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats