La Selva de Próspero

Sapere aude!

30.8.15

Borrador para "El radpié".

El borracho: Hay muchas putas, pero están en ti.
La bella: Me parece tan merecido lo que te pasa, que no puede despertar ni la compasión de quien conozca la verdad. 
E: ¡Puta! 
L: ¿Has probado a suicidarte? ¿Tanto miedo te da la muerte? Parecías más lacónico... más indiferente. Me refiero a un suicidio de verdad; no a éste, patético, lento y tan lacerante para los ojos de los demás.
E: ¡Me cago en tus muertos!
L: [Al público]. He conocido la felicidad desde que abandoné este tonel de alcohol.
  [A E.]: Recuerda que tienes cuentas pendientes con la justicia. Ya te mandaré un whatsapp. Espero que no vayas así ante el juez. Das verdadero asco.


No levantes la voz... mejora tu argumento.

Alguien dijo: "No levantes la voz... mejora tu argumento". Desgraciadamente, los gritos constantes de una Henrouille llevan a la tumba a quien tiene argumentos. Toda una vida de voces levantadas, y una muerte que se lleva todos los argumentos. Rabiosamente triste y tristemente rabioso. Es lo que hay. 

27.8.15

Los ojos permanecen equidistantes de unos y de otros. Si en cada latido hubiese una tendencia, nos infartaríamos en menos de un minuto. La manada late con un solo corazón, pero la manada poco tiempo permanece unida. Yo veo a la gente hacer cola para morir, resignada a ser inconsciente; por eso casi siempre le doy mi número a otra persona -me cuesta resistir-.

Ya todo me importa mucho menos y asumo eso que nadie puede asumir en primerísima persona; tal vez porque presiento que me concierne lo que al fin me toca. Seguramente suena rebuscado, pero lo quiero así.

Formamos un equipo, dicen; así que me quedaré en este sector ejerciendo mi función, sin preguntarme por ella. Llega un momento en que, perdida la sonrisa, lo mejor es callar y hacer hasta la extenuación. Entiendo que no se trabaje para vivir, sino que se viva para trabajar. Lo que hay al otro lado no gusta.

Ahí está mi lema: "Quise amar desde tantos planos, que me convertí en un punto". Fue una intuición puntual que me hizo detener la marcha. Cuando no haya trenes, quedarán estaciones; cuando no queden estaciones... (algo inventarán en su lugar, porque el lugar no puede quedar desierto). Lo que somos y lo que parecemos se convertirá en un punto. Es posible que el sueño nos ayude. Es posible que la consciencia tarde en abandonar la carne y los huesos. Lo cierto es que nadie nos quitará lo "bailao", ¿verdad? Si bien es también cierto que hasta el último momento estamos en el ruedo y todo es toro.

Buenas noches.

La línea es el círculo y la línea es Circular.

Los niños no juegan, las madres no cantan, los sueños se alejan

Uno atraviesa diversos estados de ánimo a lo largo de un día o de un plazo de tiempo determinado. Pero no sólo uno, mucha gente. De las combinaciones de esos estados surgen cosas. Me pregunto de qué sirve tanto planificar -en quien planifique- y tanto proyecto -en quien proyecte-. Me da rabia elevar castillos para que luego una mota de virus los pudra. Levantarse de mañana con el entusiasmo erecto para después caer sobre la alfombra y partirte la polla no es nada divino, sino muy humano. Dime, lector, ¿tú te has partido alguna vez la polla? Utilizando el cálculo de probabilidades es poco probable. No conozco a muchos que se hayan roto la polla. Y dime, ¿crees tú que la diferencia entre el hombre y la mujer, ahora que el deseo de descendencia ya comienza a menguar ("alarmantemente", según los moralistas), nos llevará a que el hombre ame al hombre y la mujer a la mujer? Lo dicen los psicólogos, los sociólogos y otra gente que juzga: el hombre juzga y evalúa con la testosterona; la mujer con la progesterona. Por otro lado, tú y yo sabemos que los "embutidos parlantes" o los "embutidos eco" son sólo una necesidad de mercado, no de la naturaleza. Por cierto, los embutidos que se dejan curar en las maternidades cada vez "saben más" a máquina y a cibernética. "Da, da, da... ¿verdá que sí que tururú porque yo, verdá?"... Evocación de embutidos. Entonces, dime, de hombre a hombre: ¿escondes un mundo entre tus piernas y eres capaz de hacerlo crecer con la ayuda de mis palabras? ¿Sabes a tierra cultivada y a promesa de futuro cuando tu virilidad se hace divina? Dime, de hombre a hombre, ¿no crees que ha acabado el tiempo de las espadas? Ahora nuestros tulipanes se rozan mientras nuestras manos se entrecruzan para comprobar cuánta ira y cuánta rabia y cuánta tristeza hemos tenido que soportar por culpa de ese clásico círculo de hastío. Pero, no hablemos demasiado, date la vuelta... quiero sentir que me hundo en mí mismo a través de ti, lubricado y sollozante, abriéndote a mi mundo y a mi tierra. Cada mujer con su mujer: madre, amiga o hermana; pero tú y yo, hombre, como una sola lágrima que en nuestra unión logre cerrar para siempre las brechas que esparcen la muerte por el mundo. Y dame un beso, besa mi cuello mientras yo beso tu frente y me hiero con tu barba, sopesa la gravedad de la escrotal y perfecta esfera que palpas con tu mano vacilante. Divágame mientras divago. Es tan evidente ahora que María necesitó una paloma... De una hembra nada infernal ni divino pudo nacer. Y la filosofía, pura como la semilla que nos nutre y que dilapidamos, nació en Grecia por el hombre y para el hombre. La palabra se hace gutural cuando el húmedo dedo amado se dilata en la garganta. Basta una breve espera y el níveo láudano vuelve a inspirar palabras de vida.

Afirman por ahí que sólo un hombre puede comprender a otro hombre y que sólo una mujer puede comprender a otra mujer. Una mujer necesita de su madre, de una amiga, de una novia, de una esposa; de una hija... de algo femenino para ser comprendida. Al hombre le pasa igual y la homosexualidad está presente desde la cuna del pensamiento y del saber más genuino: Grecia. Conclusión: necesito un macho que me haga saber que soy persona, con sentimientos y con un mundo interior que no quiero que muera conmigo.

Maléficos aguijones los labios de un niño (LA)

Nada más levantarme he leído el horóscopo de varios diarios. No creo en la astrología; pero hoy necesitaba una explicación. Sé que no es imposible, ¡todo lo contrario!, que en un fin de semana sean cruel con uno hasta la saciedad. Le pasará seguro a miles de personas o a cientos de miles. Lo que sucede es que no podía asimilar tanta crueldad gratuita, absolutamente injustificada, por parte de los otros. Esa ha sido la razón de acudir a los horóscopos. Insisto: no creo en ellos. Pero me ha llamado la atención una cosa: todos (y he leído por lo menos diez) coinciden en mi signo. Fijaos: "No tenga tanto miedo al futuro, lo que tiene que hacer es prepararse mejor. Si muestra su faceta más solidaria en el trabajo, a cambio recibirá una ayuda que no esperaba. Sus relaciones de pareja y familiares atraviesan por un momento complicado, sea prudente. Procure dedicar parte de su tiempo libre a fortalecer su organismo, es la mejor manera de protegerse de los catarros". Otro: "En vuestro signo el corazón es ley; cualquier argumento que no lo tenga en cuenta os va a herir más de lo habitual en estos días. Adaptaos para sobrevivir." Uno más: "La autoridad y el egoísmo de los otros se va a ensañar con los nacidos entre el ... y el ... (yo pertenezco a ese tramo). No intentéis replicar, es el mejor momento para caminar hacia atrás para no morir ahogados." No creo que se trate del mismo autor, aunque pudiera ser posible. Pero la debilidad necesita aferrarse a algo.



Tengo muy claro que cuanto más se esfuerce alguien por cumplir y ser como debe de ser, peor le irán las cosas. Aunque, ¿qué os voy a contar? No pertenezco a una generación perdida, sino a una generación de perdidos, seres extraviados a los que se les ha proscrito y que caminan al matadero. Yo soy uno de esos y quienes saben cómo despedazar reses me han clavado ya el cuchillo. Y no duele; siempre lo he dicho, la crueldad de los otros no duele, duele la rabia que devora a uno al comprobar cómo devolver mal por bien es la ley que rige en los otros. Me es lícita la inmodestia, pero ahora soy similar a aquel Aquiles, cuya cólera ha atravesado los siglos. Sólo me falta la fuerza.




Rub: Sé quién eres. ¡Ya vale!
Seit: ¡Pues claro! Lo dice mi nombre. Soy Seit. Dime, ¿quieres unas bolitas de helado?
R: ¡Vete a tocar las pelotas a otra! No tengo ganas de oírte.
S: ¡Eso, eso! Como pelotas... como cojones... así son las bolitas de helado. ¿Quiere usted un heladito
R: ¿No te cansas?
S: Seguramente necesita enfriar su ira y su desamparo. Jejejeje... je... je... je... Como si oliera a roto, ¿verdad? ¿Se han roto muchas cosas?... Jejeje... Como si hubiera gusanos en el alma... asépticos, aburridos, indiferentes... Je... Je... ¿Quieres un heladito? ¿No lo quieres?... ¡Estaría exquisito! Tengo bolitas de helado con sabor a trabuco y a espinas, muy frías, casi heladas... ¿Me compra usted un heladito?
R: Me cansas.
S: Siempre ese verbo... "cansar"... Adicta al cansancio... Jijiji... Demasiado cansancio en el verbo, ¡sí!
R: Me cansa escuchar lo mismo una y otra vez.
S: Pero también cansa caer siempre en la queja del cansancio. ¡Sí! ¿No lo ves? ¡Cansa cansarse del cansancio! Jijijijiji. Parece un trabalenguas... Pero no te cansa la palabra... Lo que te cansa es que haya demasiado silencio en las palabras que estás acostumbrada a oír.
R: ¡Mira, psicólogo de pacotilla! Aquí te quedas con tus monólogos.

Freud se sienta en un tablado flamenco para masturbarse con Medea y Electra.

Pocas cosas hay tan peculiares como el amor de una madre hacia su hija. Pocos juguetes son tan dúctiles y permeables al corrosivo egoísmo de una madame como la inestable personalidad de una muñeca repollo venida a menos. Por cierto, recuerdo aquel lema de las muñecas repollo: el muerto al hoyo y el vivo al bollo. ¡Eso sí! ¡Discretamente, sin alardes y con un pañuelo para las escogidas y ocasionales lluvias de lacrimal! Como decía el maestro Destouches, ¡qué gran ocasión es la visita de la muerte ajena para ser actor o actriz por unos días! Para quienes no han tenido ni un segundo de gloria en su vida, las alharacas del plañir y del victimismo son un orgasmo. Era una más de las situaciones que el escritor retrató, sabiendo ver el fondo y no la "forma". Las formas del dolor esconden mucho egoísmo, mucha ponzoña, mucha rabia y mucho deseo de gloria. Más de un pecho se ha roto de tanto inflarse ante el escenario de las condolencias. Sólo hace falta una cosa, bastante difícil -también es verdad-, ¡humor! El humor es el mejor limpiador, todo un multiusos para las caquitas de la vida, le quita hipocresía y transcendencia (viene a ser lo mismo) a todo lo que se pretende grande y serio.

Apuntes.

A Miliquita Desahucios sólo había una cosa que podía sacarla de casa: Josey Lowing, "el alcaide del rock", toda una figura allá en Nordust Quagmire -su ciudad de origen y destino-. El resto de los días, cuando Josey no podía hacer una de sus giras debido a su alergia al gran polvo blanco, Miliquita, la reina del narguile (así la llamaban), se dedicaba a diluir sus problemas en una shisha que adquirió en el Líbano. Los problemas de Miliquita eran los de cualquier ser humano que no tiene problemas, es decir, angustia y ansiedad. Afortunadamente, en Nordust no había mucho tiempo para aburrirse con esas minucias; siempre había algún vaquero al que poner a caer de un burro o alguna lugareña a la que convertir en una Kitty Lowprice. El principal interés turístico de Nordust era una de las atracciones más exóticas que se pueden imaginar, el Villager Spit. Consistía en elegir por sorteo cada semana a cuatro habitantes de la villa, sobre los cuales había que levantar los infundios o historias más inverosímiles, y conseguir que obtuviesen credibilidad en toda la comarca. Aquel infundio que más transcendencia obtuviese convertía a la persona sobre la que recaía en el marshall del año siguiente.

Nada en su vida estaba lleno, excepto la despensa; y aquella noche decidió vaciarla para colmar su vacío. Pasada una semana era imposible definir a qué olía en aquella cocina, pero a los insectos que lo devoraban no era algo que les preocupara.

Uno de esos chistes que te mandan en cadena.

Un día, una mujer decidió comprobar si sus tres yernos la querían o si por lo menos la apreciaban aunque fuera un poquito.
Al día siguiente, caminaba al borde de un río con su primer yerno, cuando se dejó caer al agua fingiendo que se ahogaba. Sin dudarlo un momento el yerno se tiró al río y la salvó.
Al siguiente día el yerno se encontró aparcado fuera de su casa un Peugeot 206 con una nota en el parabrisas:

Al día siguiente hizo lo mismo con el segundo yerno. Él tambien se tiró de cabeza y la salvó. Y también el yerno se encontró al siguiente día un Peugeot 206 fuera de su casa con la misma nota en el parabrisas:


También la misma escena con el tercer yerno. Se deslizó al agua y empezó a ahogarse. Mientras ella se hundía poco a poco, él la miraba pensando: «Ya era hora de que te murieras, !bruja!». Al día siguiente por la mañana el yerno se encontró fuera de su casa un flamante Porsche Carrera GT nuevo con una nota en el parabrisas:


Mensaje cifrado y carente de cifras.

Un aliento del norte se extingue si no se conoce su fuente. Veo el río, pero no dónde nace. Y cuando todo nace electrónicamente, basta un comentario para conocer o recordar dónde nacen, por ejemplo, el Ebro o el Nansa que rima con el kafkiano Samsa. En días como hoy, que caminan hacia la noche, ha de haber nieve cálida en el río; los labios han de ser una corola que se despliegue para que la sonrisa de un capullo entre; los glúteos han de hacerse ateos y los perineos profanos. ¡Que brote la noche con licores de fiesta!

La palabra está, pero solo para ti; y así ha nacido un bosque de ahorcados en tu garganta. ¿Dónde estabas, amigo, mientras me asfixiaba? Yo aquí, raspando con mis dedos esta tableta de vidrioso chocolate. 

Las luces son cuadradas cuando visten de blanco. 

¿Qué le sucede?
No lo sé, pero lo siento, siento lo que me sucede.
¿Qué siente?
Muchas cosas... Cosas distintas... Quizás lo típico: rabia, miedo, tristeza... Y raramente amor o alegría.
Eso parece normal... Es normal.

¿Sabes? Siempre he dado la impresión de monotemático... Como si fuese el mono agarrado a la estaca de su rabo. Pero no es así, deberías haber intuido que no es así -quizás lo has intuido-. Yo me diversifico, me disgrego, me disemino... ¡A veces hasta me parto! Y te aseguro que hay poca risa en ese acto. Pero sucede que lo hago a solas, conmigo mismo; creo que congrego multitudes de personalidades cada noche y elevo coloquios impresionantes bajo la carpa del oscuro cielo de mi habitación a oscuras. Algún aspirante a juez y amigo de diagnosticar el cuerpo y el alma diría que "padezco" o "soy víctima" de una multifrenia atroz. Pero ni quienes juzgan ni quienes pronostican son mis amigos. Conduzco solo y cabalgo sobre mi almohada... y hago esto tanto, tan frecuentemente, que acabo exhausto y muestro los síntomas de un puro pensamiento que se fracturara en tantas lascas como líneas pudiera escribir -si fuese capaz de vomitar en líneas esta gran nebulosa en la que creo desaparecer muchas veces-. Te digo esto porque sólo conoces una cara de mi luna o el haz de mi envés. Si imaginaras cuántos matices, cuántas perspectivas, cuántos halos de materia intangible en apariencia puedo bosquejar... Quizás Lord Philipp Chandos en su carta a Sir Francis Bacon expresó esto que yo antes gozaba hasta el éxtasis y que ahora es mi absoluta y permanente ruina. Por eso necesito por supervivencia mutilar al homo sapiens, darle un respiro y convertirle en mono al que doto de un miserable palo para que pueda olvidar la nocturnidad de sus delirios. ¡Un palo! ¡Un palo! El mejor juguete para el que nunca supo ser niño. Los escombros de todas las lecturas se resquebrajan entonces y se licúan en una sustancia extraña que brota cuando alguien desea admirarla.

El corazón bajo las campanas y las voces calladas. Cada respiración frente a ti o a tu espalda ha contaminado de vida la tierra. Si hay un cementerio viviente devolverá el fruto debido a los vivos. Una regla de cenizas y polvo sobre el papel de una sábana testimonia la herencia recibida. El cielo de la vida no ve la luz saliendo de las paredes de un coño. La oscuridad de la muerte no es acabar en la tierra. Un círculo de luz negra abre las puertas. Estar por encima es ignorar.
Tambores. Miro dentro de mí. No hay suficientes muertos. No hay ningún inocente. Estas son las profecías. Tú dices que yo debo afrontar mi propia defensa. Tú dices que estoy perdido hasta más allá de la locura, hasta el origen de la razón. Tú dices que soy hijo de los magos y de las putas. Tú dices que hay monstruos pintados en las paredes de mis pechos. Tú dices y dices, y no dejas de decir hasta que te arrebaten la oportunidad. Y este es el momento.
Yo digo que aúllo y caes por ello. Heráclito no era oscuro y Bartleby era un presuntuoso. Joyce y Eliot gustaban de cubrir seminalmente sus cuerpos mutuamente, poseídos de la única verdad de no ser entendidos por los necios. Minados por la masa se convirtieron en luz. Ahora los clavos de la palabra son de espuma y yo soy la oscuridad. Las piezas del puzzle caen sobre cada cabeza como alfileres de punta oxidada. En las paredes de la profecía hay medias de seda pegadas y cada media está manchada de ocio.
Basta un toque de maldad para descubrir la mentira -que no el engaño- de toda inocencia. ¡Y cuánto se lucha por mantener una mentira! En la noche es más fácil padecer un toque de maldad: y entonces ningún inocente amanece después de ello. La inocencia es un paquete de velos envuelto en papel de regalo con cinta de serpiente; pero de esto no te das cuenta hasta que lo has abierto y comprendido qué es un velo.

Cristales rotos, jadeos. En la habitación de al lado. Habitación de hotel. Amador mira las fotos reveladas.
Amador: Las jetas. Jetas como estas no se olvidan nunca. El alma se ha evaporado de estas caras. ¡Totalmente! Miran al vacío, pasmadas, sin ver nada ante los ojos. El espíritu y el alma han sido succionados de estas jetas.
En la televisión un tertuliano da su opinión sobre el día de los enamorados. Amador pasa fotos.
Tertuliano: Nada que objetar. Es una oportunidad de mejora, una ocasión de poner en valor nuestro potencial emotivo y crecer hacia nuevos objetivos. El paréntesis de ese pretexto puede fructificar en cosas que afectan a nuestra personalidad y a lo más profundo de nuestra vida.
Tararea una canción:
Amador: Haga frío / o haga calor / yo te aseguro / que uso condón. Y te aseguro / un buen porvenir / pasando frío / en un calcetín / con agujero para salir.
Suena mensaje de Whatsapp.
Amador (Lee): "El mixto campestre estaba muy bueno. Estoy hasta la polla de no decidirme. La felicidad llega con años. Si tienes mi regalo de San Valentín dámelo ahora, esta noche." ¡Ah, los regalos de amor, Conchito! Siempre asocio al día de San Valentín la escena en que Dirk Bogarde regala una cabeza a Charlotte Rampling en "Portero de Noche". Pero tú la única cabeza que conoces es la de tu polla. (Vuelve a las fotos).

No hizo nada. GS

Hoy el perro no está. Y tampoco está mi compañero. Se ha ido. Mi amigo se ha ido. Encontró al dueño de los perros... No, no, era un perro nada más. Encontró al dueño del perro. Y no... no... no hizo nada. ¡Bah!

Sin aliento. GS.

Ya es domingo. ¡No, no! ¡Me he equivocado! Es sábado. Pero como si fuese domingo. Es el quince de agosto, el día de Nuestra Señora, el día de Nuestra Señora. ¿Sacrificarías tú un perro por Nuestro Señor?... Muchos lo harían... Escúchale... ¡Es horrible! Son perros que no tienen amo.

Hipnóticos. GS

Los hipnóticos... ya comienzan a hacer efecto. Ahora... sería buen momento... para llamar a la policía. ¡Oh, sí, a la policía! Pero la policía no haría nada. Queremos, los aquí presentes, ¡escalpar a los dueños de ese perro!

Sepulcral. GS.

Os quiero... os quiero hablar de algo importante. Sé que para vosotros no lo es. ¡No, no, no, no os lo va a parecer!... ¡Me han dejado solo! ¡Como a un perro! Y, y... ¡no sé ladrar! Decidme, si os llega mi palabra, cómo ladran los perros. Los perros no hacen "guau, guau". ¡No! Porque yo hago "guau, guau"... y, ¡no soy un perro! Me han dejado aquí, a oscuras, y solo. No, no,... no me da miedo la soledad. Me dan miedo los días que prolonguen la soledad de la noche. Es de día cuando se construye la soledad... de la noche. Por la noche somos más conscientes de que... de que estamos solos... de que nos han abandonado, y de que vamos... no sé... no sé cuándo... de que vamos a morir. Están sonando las campanas. Son campanas. Seguramente pudiera estar cerca Félix de Montemar. Oigo que se abren sepulcros, pero... no... no son sepulcros; son las carcasas de las... de las... de las cpu's... de las máquinas esas... de los ordenadores. Dentro de cada una de ellas hay un espía con forma de... de osito. ¡Estoy solo! ¡Estoy solo!

Sufre el perro. GS.

Soy un nocturno. Vivo de noche. Vivo de noche. ¿Escucháis? Es solo un perro al que hacen dormir en la terraza... y molesta a los vecinos. Nadie ha denunciado nada. Nadie dice ni hace nada. Así que, unos amigos y yo hemos decidido que...  mañana... subiremos a ese piso y... ¡liberaremos al perro! Y... y, si encontramos a sus dueños... si les encontramos... les cortaremos primero las manos... ¡Y después la lengua! Y después... y después los pies. Necesito... necesitamos... que ese perro se calle. Si no se calla, nos... nos hace daño. No podemos oír sufrir a un perro. ¡No!

La ciudad del nacido. GS

Estimados campesinos, ¡sois tan provincianos! ¿No habéis oído hablar de "la capital"? ¿La conocéis? ¡Oh, sí, muchos la conocéis! ¡Y no habéis aprendido... naaada de ella! La ciudad os enseñó que los muertos entierran a los muertos... Y los vivos se quedan... con los vivos. Sois... tan... campesinos; tan tontos, que no sabéis las leyes de la ciudad. La ciudad tiene leyes: unas escritas, otras no. Pero todas esas leyes os acusan, ¡os acusan!, de provincianos, de campesinos. ¡Ay! No sabéis nada de la ciudad. Yo estuve allí muchos, muchos años. ¡Allí! Allí hice mi vida. Yo nací cuando... cuando al gobernante le quedaban todavía diez años de vida. Nací envuelto en paz. Se hablaba de Dios, ¡mucho! Dios en todas partes. Dios por todas partes. Yo tuve ¡tanto miedo de Dios! Y, al final, descubrí lo que me tenía preparado. No me engañó. Pero yo, yo era, era joven... Tengo, tengo ese pretexto. Yo era joven.

Jefe. GS.

Tú crees en ti. Tú tienes fe. Tú crees. Yo no creo en ti. Yo no tengo fe. Yo veo, escucho y luego, cuando estoy solo -es decir, el resto del tiempo- repaso lo que he visto y lo que he oído. Por eso, después de muchas vueltas, para no caer en la falta de análisis, puedo decir que no creo en ti. Y es más, puedo no creer en ti. Porque tú no ofreces fe. Tú eres una parte más, una parte que no se diferencia de las otras partes; salvo por una nota, por una mala cualidad: la de que te pertenecen, simbólicamente, el resto de las partes. Pero un símbolo no es nada sin la realidad que representa o señala. Tú crees en ti. Tú crees en lo que no ves. Quien no ve cómo le ven, sólo puede tener fe en sí mismo, pero nada más; nada más que eso: fe, creer sin haber visto y sin haber oído; y sin ni siquiera tener indicios de lo que oye y de lo que ve. Crees en ti y no eres nadie, porque nadie lo dice. No eres nadie, porque nadie lo dice. Tienes la palabra fácil cuando acompaña la mueca del desdén; sin embargo, de ese desdén los otros ofrecen compasión. "Compasión" es el nombre de la dádiva miserable, de la dádiva para inútiles, para imbéciles. Tú crees en ti, en alguien débil, en alguien del que se compadece aquél que no necesita la fe. Crees en ti como se puede creer que el universo es infinito; pero no has dado ni un paso, ni un solo paso, para comprobar el error en el que estás. Tú crees en ti; pero de ti nadie depende si es real. Y para ser real sólo basta estar solo. 

En la fosa no hubo nadie. GS.

Cuando abrieron la fosa ya no había nadie. ¿Quería eso decir que había resucitado? ¡Oh, no, no, no! Él nunca estuvo muerto. ¡Los ángeles no mueren! ¡Nooo! En esa fosa nunca hubo nadie. ¡Mejor es que lo penséis así!

No es un perro. GS.

¿Oís a ese perro? ¡No os confiéis! ¡No os confiéis! ¡No es un perro!... No lo es... Sé quién es... No es un perro. Yo sé quién es. Estaba conmigo en esta fosa. Estábamos los dos... Él era el ángel mayor; y yo era otro ángel. Y él... ¡se encarnó en ese perro! Y a mí me dejó aquí, ¡en esta fosa! ¡Oh! ¿Le escucháis? ¡Es un ángel! ¡Es un ángel de pelo blanco!... Pero es negro... (Risas)... Es negro... ¡Negro! ¡Cómo el diablo!

El perro. GS.

¡Extraño! ¡Sorprendente! El perro aúlla. Sobre el viento el perro, ¡el perro! Dicen que fue el perro, un simple perro el que... el que... metió su cabeza entre los barrotes de la terraza. ¡Fue horrible! ¡Fue horrible! Intentó por todos los medios liberarse, pero no pudo... Se estranguló. ¡Oh, cielos! ¡Oh, tierra! ¡Pobre! ¡Pobrecito Brutus! ¿Sientes el viento? ¡No! ¡No lo sientes, vida; porque estás muerto! Mañana, cuando yo ahorque a los que te han estrangulado, no sentirás esta venganza. La tristeza es limitada.

Negro otoño. GS.

Ahorcados por la vida... este otoño no será más negro que los otros. Los muertos se han convertido en nuestros amigos. ¡Los llevamos tan dentro, que llevamos bastante tiempo también muertos! Cuando salgas del verano, no te preocupes de lo que quedará como recuerdo o como costumbre. Todo se hace ceniza y uno no es precisamente un cenizo por asegurarlo. Pero este otoño no será más negro que los otros... porque los muertos están muy dentro de nosotros, ahorcados por la vida. Ya no nos queda nada por lo que respirar. Se nos ha quemado todo. Se nos ha quemado todo. Y, aunque estemos más viejos, lo peor de todo es que, siempre, desde que nacimos, hemos sido viejos. No te preocupes. No te preocupes. Del verano se sale. Del otoño se sale. De todas las estaciones se sale, porque de la vida se sale. Yo no soy aquí un oráculo ni una voz que te predice nada. Simplemente, la vida es maravillosa y tonta a la vez, como los que la viven. Intenta recordar cuando pasen estos días que en este negro otoño seremos ahorcados por la vida. Y, ¡bienvenido! ¡Bienvenido al callejón! ¡Ahí tienes tu fosa!

Pequeño. GS

Se termina. Las lecturas, la música, el cariño, las fiestas -se terminan-. La carne del hijo-padre se termina. La obediencia, la protección y el cobijo... se terminan. Se ter-mi-na. Lo que queda te lo quedas. De nada te servirá.

La gallina. La pava. La amistad. Félix. Mamá. Calles. Profesores. GS

Conocí una gallina. Ya no podía poner huevos; pero aunque no ponga huevos, una gallina puede seguir siendo una gallina. Conocí una gallina. Las plumas eran las de una gallina. El pico era de gallina. Las patas de gallina. También las patas de gallo eran de gallina. Me caía bien la gallina. Aunque no pusiera huevos, alegraba el corral. Pero a veces la gallina no hacía ni caldo. Conocí una gallina. La desplumó el tiempo. Pero el tiempo fue bondadoso, si eso se puede predicar del tiempo.
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También conocí una pava. ¿Cómo hablaros de ella? Diría que, sin salir del huevo, ya era pava. Nació de ahí un gran conocimiento. Aunque un pavo -o una pava- no salgan del huevo, son pavos -o pavas-. Conocí una pava, digna pava de Navidad, una pava honorable, una infatigable pava; una pava de corral infinito, de corral pequeño. Hay corrales pequeños que parecen infinitos. Conocí, en el pasado, una pava. Ahora todos los animales se me han muerto.
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Siempre que intimaba con alguien se me moría. No moría realmente... lo perdía. No lo había ganado realmente. No tengo amigos. No soy de amigos. Pienso demasiado. Cuando piensas no puedes tener amigos. Cuando piensas no puedes ser de amigos. Se ve lo feo. Y cuando piensas rápido, rápidamente se ve lo feo. Y cuando piensas mucho, ves mucho feo. Y cuando piensas con una gran lentitud, lo feo, además, es lento. La amistad es una palabra. Me gusta la palabra "amistad". Me gustan las palabras que le hacen creer a la gente que se refieren a algo. Algunos ponen mucho empeño en llenar esas palabras como si fueran sacos. Veo cómo la gente llena el saco de la amistad: citas, reuniones, regalos, comidas, cenas; presentaciones. A veces dejan caer en el saco abnegación y enfatizan lo que dan. Me gusta más la palabra "amistad" que el saco que la gente ve en ella. 
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Félix Rodríguez de la Fuente era amigo de los animales. Alguien así no podía tener muchos amigos que fuesen animales racionales. Para mí Félix Rodríguez de la Fuente fue una época, una época de mi vida. Félix Rodríguez de la Fuente me enseñó que los animales hacen las cosas por una razón; ya fuese la razón del instinto o algo parecido. Fue mi primer destello de misantropía. El animal era -y es- más organizado que el hombre. El animal depende de la naturaleza, depende; el animal racional acaba primero con el resto de animales racionales y luego la naturaleza acaba con él. Yo creía en ese animal llamado Félix Rodríguez de la Fuente. 
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Mi mamá no me mimó. Tu mamá no te mima. Yo no te mimo. ¡No a los mimos de mamá! ¿Mamá no te mima? ¿No te mima mamá? No m'ames. No m'ames. Q'a mí ya el amor no me mima. Y tú ni me mimas ni me mamas.
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Cuando salga a la calle miraré. Me encontraré con los que vuelven. Me encontraré con los que retornan. Miraré las ventanas. Veré a la gente. No creo que vea a nadie tirarse por la ventana. Tampoco creo que vaya a ver ahorcados de los árboles. Tampoco veré un coche estrellándose contra otro. Es posible que vea cruzar a alguien la calle y que sea aplastado por un autobús. La probabilidad de esto es baja. Veré a los que se despiden del verano. Veré a los que ya no tienen vacaciones. Veré a los que siguen con su familia, y sabré que siguen por poco tiempo; porque si en algo es sabia la naturaleza es en dar el tiempo justo a las criaturas que abusan de ella. Cuando salga a la calle sentiré angustia. Cuando salga a la calle me marearé. Cuando salga a la calle sé que habrá alguien. Es difícil que las calles estén vacías por mucho tiempo. No hay nada más esperanzador que una calle vacía. Dos, tres, cuatro, cien calles vacías. Si Dios existe, está en una ciudad de calles vacías vomitando en cada esquina por habernos creado. No te preocupes, Dios, cuando salga a la calle intentaré no verte, para que no te avergüences de ser quien eres. 
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Algunos profesores me han enseñado cosas útiles. Lo que pasa es que después dejas de estar entre profesores. Cuando llevas mucho tiempo entre bestias resultas bestial; pero es una bestialidad común, que nadie cree que pueda ser alarmante. Es raro que las bestias que pululan diariamente vean en el otro un espejo. Pero los profesores que conocí me enseñaron no sólo conocimientos; los profesores que conocí lograron que lo que ahora siento por ellos sea amor y respeto. Hubo profesores que no eran de este mundo. Ahora entiendo que sufrían, que no eran felices y que eran maltratados. El hombre, en general, es un mal bicho. El hombre no tiene las horas contadas. Siempre habrá un hombre en algún lugar del cosmos. El hombre acabará con el universo. El hombre ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios. ¡Y menudo es Dios! ¡Cuando a Dios se le pone en los cojones acabar con el mundo, lo termina! ¡Pues el hombre igual! Estoy tan harto del hombre.
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Las almas cándidas. GS

¿Habéis oído hablar de las almas cándidas? Cuando escucho la palabra "cándida", salta en mi cabeza otra parecida: "candidiasis". "¡Mira!", me dicen, "¡un alma cándida!" En mi interior: "¡Candidiasis!" Las almas cándidas me llaman loco. Las almas repugnantes me llaman amigo. Los que no tienen alma creen en sí mismos, es decir, son idiotas. Pero, ahora voy a hablar de las almas cándidas (candidiasis). Las almas cándidas siempre tienen un consejo (y un conejo: candidiasis). Las almas cándidas siempre tienen una palabra bonita, hacen cosas bonitas, te enseñan fotos bonitas, cantan cosas bonitas. Todo es bonito en las almas cándidas (candidiasis). Las almas cándidas abundan. Donde no hay una biblioteca, ¡hay un alma cándida! Donde no hay un burdel, hay un alma cándida. En los mercados hay almas cándidas. Sólo hay un sitio en el que no encontrarás un alma cándida; sólo hay un sitio en el que, con certeza, no vas a encontrar ni un alma... Y ese sitio se llama "iglesia". 
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Yo viví en una ciudad muy grande. Yo viví en una ciudad en la que había mucha gente. Vivía en una ciudad capital. Se dice que en las grandes capitales no hay calidad de vida. No hay vida de calidad. En una ciudad pequeña la gente es distinta. La gente se preocupa más por los demás en ciudades más pequeñas que la capital. Donde yo viví, los demás eran seres anónimos. Donde yo viví el anonimato era como libertad. Tuve la suerte de dejar de ser un anónimo. La gente comenzó a preocuparse de mí. Después se preocupó de mí. Después se ocupó de mí. Y al final me dieron la libertad: soy un anónimo. 
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¡Volveré! Volveré con regalos. Volveré y hablaremos de donde he estado. Volveré y os haré creer que hay otros mundos. Volveré y me reconoceréis. Hay que volver. Si no volviera, significaría que hay piedra en el pasado. Volveré, volveré porque no hay piedras. Volveré, porque la ceniza me espera. 
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26.8.15

Querido perro de mayo.

Querido perro:

No te olvido. Muevo mi rabo y te recuerdo. Tu pelo rubio como una tarta de limón -sin azúcar, porque es para diabéticos que van a beber pronto la muerte inmortal o la inmortal muerte-. Recuerdo tu rubio pelo, dorado como una tortilla de patatas -sin huevo, sin cebolla y sin sal, porque es para hipertensos que van a tragar pronto la muerte inmortal o la inmortal muerte-. Amigo perro, te estimo. Estimo tu silueta rubia como una lluvia de diabético.

30 de mayo de 2015

Sábado tarde
y un café de Madrid
para las letras.
Nos vamos, viejo.
No le encuentro sentido
a la palabra.
¡Adiós, adiós!
Tomo una Coca Cola
y me hago cero.

Ración de haikus mixtos con salsa negra y vino azul.

El sofá rojo
rodeado de plantas
y de despachos.
Cada despacho
para un trabajador
social de zona.
Espacio limpio
sin polvo y sin ideas
lleno de límites.
Rostros amables
que regalan sonrisas
tipificadas.
Ellos también
podrán llegar a viejos,
saber que llegan.
Y cuando sepan
posible es que no olviden
lo que no fueron.
Frutos del tiempo
olvidad la paciencia.
Llegará todo.
El sudor tiembla
mientras cuelgan sus gotas
de cada frente.


Libros de feria

Me falta el sol,
la luna y las estrellas.
Me falta lo que falta
a los que no han muerto.
Por eso leo,
leo a los que no están.
Leo y no ladro
como quien busca un voto.
No hay recuerdos
de lo leído.
No sé la causa
del olvido presente.
Nos detendrán en feria
y sonarán disparos
que sacarán sonrisas
aunque muera la gente.
Dios estuvo en los libros.

Madrid 28.05.2015

Noche. Sin luces.
No deja de doler
el polvo de la música.
Nada me importa
cuando el humo me oculta
tras el sonido azul.
Tras la luna del coche
viaja el infierno.
Nos llevarán mañana
muy lejos de la feria.
Será un momento.
Debes ser malo
donde no hay deberes,
donde no queda tiempo.
Murió mi madre
después de morir yo
como algunos de ustedes.
Se reventó una vena
ausente de los atlas
de humana anatomía.
Nada se ofrece
a quienes creen
tener de todo.

Tardanza

Un puñado de palabras
será suficiente para el juego.
Te quieren a su manera.
Te sientes solo a tu manera.
Bailamos todos y estamos unidos en la verbosa danza.
¿Acaso piensas que es tarde?
¿Desde dónde y desde cuándo cuentas?
Clavados a la tierra los huesos bailan.

Pastilla.

La palabra es lenta.
La palabra suele ser siempre lenta cuando moja.
Te mojas de palabras,
te mojas de textos,
te mojas de lo que se puede decir...
Brota el sueño.

Mientras laboralmente desayunaba, bendita ilusión...

Cliente: ¡Un Pampero, esclavo!
[El camarero llega. Saca una navaja y marca la jeta del cliente].
Camarero: "¡Por favor!" Siempre se han de pedir las cosas "¡por favor!". Esa cicatriz en la cara te lo recordará. 
Cliente [anonadado]: ¡Le denunciaré! ¡Le mataré!
[Corre hacia la salida, pero antes de salir dos niños con navajas en la mano se las clavan, una en cada muslo. El cliente cae al suelo].
Cliente: ¡Auxilio! ¡Misericordia cristiana! Aquí dejo mi ilustrada vida. A mí se llega la muerte. [Llora].
[El camarero sale de la barra y se acerca al cliente].
Camarero: Has tenido suerte de que soy sacerdote. Dime tus pecados antes de que te alivie.
Cliente [gritando]: ¡Misericordia cristiana!
[El camarero vuelve a sacar la navaja y la dirige a la garganta del cliente].
Camarero: ¡Esto es misericordia! ¡Ladra tus pecados, guajiro de mierda! ¡Puto!
Cliente: ¡Misericordia cristia...!
[No le da tiempo a terminar. La hoja de la navaja se hunde en la garganta y prosigue su camino hasta separar la cabeza del cuerpo].
Camarero: ¡Puto! ¡Maleducado!
[Mirando a los niños, que son hermanos; uno se llama Ángel y el otro Gabriel].
Camarero: ¿Qué miráis, sabandijas? ¡Coged la cabeza y tiradla al pozo de agua fresquita!
Ángel: De ese agua bebemos, padre.
Camarero: ¡Me da igual!
Ángel: No echaremos al pozo la cabeza. Si nos obliga, padre, serán dos las cabezas que enterremos en el campo.
[El padre se lanza navaja en mano hacia Ángel, pero Gabriel le clava su estilete entre las ingles y tira hacia abajo, hasta desembocar en la rodilla derecha de su padre. Ángel hace lo mismo desde la ingle hasta la rodilla izquierda. Ya en el suelo, rebanan la cabeza de su padre].
Ángel [a Gabriel]: Vamos. A ver si dejamos esto limpio antes de cerrar.
Gabriel: Sí, hermano.

Iguales. Texto surgido de un encuentro con ET cabreado.


Eres igual
a lo que sueño
a lo que me duele
a lo que temo.
Eres igual
en mi giro terrestre,
en mi traslación,
y en mi duda, amor, en mi duda.
Igual a lo que se diferencia,
igual a lo que no tolera intolerancia.
Somos tú y yo,
a los ojos del inmundo mundo,
iguales como la ley de la desigualdad.
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Si tú no eres tú,
si yo no soy yo,
los condicionales sobran.
Si tú como yo
y yo como tú
nuestra igualdad será eterna
como un descuidado beso.
Iguales para bien y para mal
en un santo matrimonio que nada tiene de sagrado.
---
No es tu frialdad
la que centra las miradas.
Tampoco mi calentura
centra los ojos de los otros.
Es nuestra igualdad
de dioses machos y hermosos.
Iguales, iguales, iguales.


ET y el barbudo que escuchaba a Bonamassa.

Nos confunden.
Como se confunde a las estrellas.
De tan similares en nuestro amor nos confunden.
Somos como labios.
Somos como hermanos de contienda.
Incluso somos como somos.
Por eso nos confunden.
Iguales en el manejo de la vida.
Iguales en el dardo y con la daga.
Nos confunden, iguales somos.
Siempre lucharemos juntos
y veremos la luz,
la hermosa luz de la igualdad entre las sombras.
Tan similares en nuestra diferencia.
Tan hermanos en nuestra intimidad.
Como dos pistoleros que cabalgan juntos,
bien armados y dispuestos.
Nos confunden.
Tú aire, yo viento.
Tú agua, yo ola.
Tú la sonrisa oculta
y yo el que oculta la sonrisa.
Y viceversa.

Extracto para obra que, por supuesto, no se completará.

[La mujer, de pie, encima de la cama. Abre los brazos y simula una danza]

"Yo quería ser madre de un hijo suyo... ¡Estaba loca por él!... Estaba loca... Pero, ¡no importa! Me quedan mis perritos... ¡Necesitaba tanto cuidar de alguien! El problema de cuidar un perro en lugar de un hijo es que es más probable padecer la muerte de uno o varios perros que la de un hijo... Cuando tienes que cuidar de algo o de alguien no importa el daño. El cariño es el mejor escudo contra los golpes... [Mira hacia el suelo con los brazos caídos]... ¿Qué fue de ti, compositor de absurdos?... ¡Te quise tanto!... ¡Te quiero tanto como a los lobos que aúllan a la luna llena! ¡Eras un lobo! ¡Eras salvaje!... [Con rostro triste] Todo en pasado. ¡Pasado, pasado, pasado! Los lobos ahora son perritos y los hombres clientes que pasan por mi tienda. [Como cayendo en la cuenta]. ¡Claro, no os lo he dicho! ¡Tengo una tienda! Gracias a eso no me hundí. Vendo objetos de cristal. No es una cristalería al uso; pero... ¡podéis llamarla así! En mi tienda todo es de cristal... ¡cristal de calidad!"

Antiguo borrador de la Selva; muy antiguo. Estaba entre las raíces de un árbol que hoy ha muerto.

EXAMINA TU CONCIENCIA
(Encuesta que en su día pasó la Santa Madre Iglesia a la gente, con no sé cuál motivo).

1. ¿He practicado la superstición o el espiritismo?

Sí; en ocasiones hago novenas por que llueva; rezo padrenuestros para que me toque la primitiva; uso el San Pancracio para que en Navidad el gordo caiga aquí. Echo alfileres en la pila de San Antonio para tener novio, etc. etc. ¿He de arrepentirme de estas católicas supersticiones?

2. ¿Amo a la Iglesia Católica? ¿Creo todo lo que me enseña en lo referente a la fe y a la moral? ¿Ayudo a la Iglesia en sus necesidades, por ejemplo, con una cantidad mensual generosa?

La amo. Creo en lo que me enseña. Tengo una hoguera a la puerta de mi casa para hacer arder al que profiera cualquier palabra en contra de ella. Y si no la profieren, torturo a los que pasen hasta que reconozcan maldad en la Santa Madre y poder incinerarlos vivos. Y ayudo con una cantidad generosa, aunque esté en paro, pero robo para ello. No para comer ni para mis necesidades, sino para la Iglesia.

3. ¿He comido o bebido con exceso, cayendo en la gula? ¿He tomado o fumado drogas, aunque sean "blandas"? ¿He tomado bebidas alcohólicas en exceso? ¿He llegado a emborracharme?

Siguiendo el ejemplo del 150 % de los sacerdotes, no estoy gordo ni uso vino en el sagrario. La cantidad no es inexacta: los sacerdotes que he visto eran más bien enanitos y pesaban 140 kilos. Teniendo en cuenta que la media de peso masculino es 70 kilos…
No he tomado drogas. Bastante he tenido con el opio del pueblo que es la religión.
¿Emborracharme? De amor a Dios hasta creer que me habla y que ordena castrar mi vida y mutilarla por amor a él. Esta ebriedad divina: ¿es pecado? Si es así, que me lo digan. Porque la ignorancia no es excusa.

4. ¿Me he puesto en ocasión de pecar contra la pureza, viendo programas de televisión indecentes, asistiendo a películas o espectáculos deshonestos, leyendo libros o revistas impuras o frecuentando ambientes nada buenos?

Dado que donde hay cucarachas no hay buen ambiente, no ha habido lugar a que tal frecuentación tuviese lugar. Respecto a programas de televisión indecentes, tampoco ha habido lugar. La iglesia ha puesto todo en contra de que exista una televisión indecente. Nuestra televisión es la más pura del mundo con la connivencia de las tramas financieras eclesiásticas. Ningún espectáculo deshonesto, solo películas religiosas, como La Vida de Brian. Si hay algún libro deshonesto, lo llevo a la iglesia para que lo queme o para que sus súbditos se masturben con ellos. Es mejor esto que a algunos les dé por pensar obsesivamente en el concepto de la infancia.

5. ¿He practicado, aconsejado o facilitado el grave crimen del aborto?


No, jamás. Como dijo el padre de un político de mi ciudad, los hijos indeseados no deben ser abortados. ¡Podría surgir un sacerdote de entre ellos! ¡O un caudillo! (Ver aquí la novela de Thomas Mann: El elegido).


6. ¿He consentido pensamientos o deseos impuros? ¿He tenido conversaciones impropias de un cristiano? ¿Mi modo de vestir es sencillo y decente?

Cuello alto en verano, abrigo en otoño y en pelotas en invierno por eso de hacer penitencia.

7. ¿He cometido alguna acción impura? ¿Solo o con otras personas? ¿He mantenido relaciones sexuales fuera del matrimonio?

Aquí soy honesto. He practicado el kamasutra cada noche de mi vida desde que tengo uso de placer. Les adjunto una copia. Sé que eso de los detalles sobre el pinganillo y el chichi les gusta.

8. ¿He utilizado fármacos u otros métodos anticonceptivos para evitar los hijos? ¿Soy consciente de que muchos de estos métodos son abortivos y, por tanto, dan muerte a un ser humano en sus comienzos? ¿He inducido o facilitado su uso a otras personas? ¿Me preocupo por conocer bien algún método natura de regulación de la natalidad? ¿He faltado a la fidelidad matrimonial?

Siempre he dicho “no” al aborto. Aunque los niños nazcan con deficiencias o me violen y quede embarazada o no pueda costearme su manutención para que la iglesia viva de su patrimonio histórico cultural. Hago constar a sus eminencias que soy consciente de que se jode para procrear, de que se folla para concebir y de que el ñaka ñaka es ad maiorem Dei gloriam. Cuando busco ser feliz en plenitud me limito a ser uno con aquél a quien quiero.

9. ¿He engañado cobrando más de lo debido o pagando menos de lo justo? ¿He malgastado el dinero?

La iglesia es un comercio
y los curas comerciantes
al toque de la campana
acuden los ignorantes.
Tralarí Tralará

10. ¿He dado mi voto y mi apoyo a programas políticos y sociales contrarios a la Religión y a la moral cristiana?

Esta pregunta la he remitido a la prensa y a la radiotelevisión, para que me asesoren un poco. Creo que deben estar informados de esto. Por eso de una cosa llamada Constitución Española que vale más que un millón de iglesias. Supongo que estarán de acuerdo en ello, ¿verdad?

11. ¿He sido causa de que otros pecasen? ¿He tratado de reparar el escándalo?

Como decía Óscar Wilde: “Me arrepiento de todos los pecados que no he cometido”.
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Recomiendo una lectura (es breve y, sobre todo, sincera): El Anticristo, de Friedrich Nietzsche.

Las ocho de la tarde.
¿A quién escribo? A mí. Pero nunca suelo releer mis escritos.
Me ha faltado decisión y firmeza a lo largo de mi vida. Y estos son los resultados. Todo


Antiguo, viejo, atrasado domingo en la noche.

Penumbra.
Cerca de morir.
El agua era ¡tan limpia!
La tierra ¡tan ruda!
Y surgió algo.
Surgió una imagen.
Después, mucho después,
llegó la noche y había luz..
Demasiada luz para la noche.
La noche no era divertida.
La luz no era divertida.
Después de la penumbra, olvido.
Y frío, ¡mucho frío!

Del "diario negro".

Implacable domingo de resurrección. ¡Yo mismo he resucitado de entre los hombres! ¡Resucitado de entre madrileños, cacereños, norteños, sureños y demás barreños de carne y hueso! He visto al doctor Destouches con el pelo por los suelos y padeciendo un aneurisma que colapsaría el mismísimo cerebro del Gran Dios. ¡Siento mi resurrección! Se podría decir que hasta la padezco. Veo todo lo que me rodea (persona o cosa) como una mera impresión, como un fenómeno sin nada que lo sustente.
He resucitado yo, y no por eso soy Dios, ya que todo lo humano me es ajeno. ¡Eso es resucitar! Los niños, las terrazas, el sol; los brazos y las piernas que sincronizan los impulsos de cerebros figurados se mueven "humanamente", carnalmente, sucia y mortalmente. La peor de las enfermedades, ya lo sabéis, la compasión, se ha pulverizado como una mariposa que se estrella impelida por la punta de una rama contra un cactus. 
Hemos logrado lo más grande: ¡Resucitar!
Ya no habrá más guerras en el mundo civilizado. El mundo civilizado las provocará y las justificará, al mismo tiempo que lamentará que sucedan. Pero no serán guerras. Serán otra cosa, pero no guerras.
El mundo civilizado no padecerá por la guerra. Contamos con el ilimitado poder de la ingeniería genética. ¿Sabéis que ya se han hecho todas las combinaciones y permutaciones químicas y biológicas posibles? Se ha mezclado todo, se han fusionado genes y proteínas de todas las especies hasta lograr el nuevo ser. Y yo, Próspero, he tenido la fortuna de verlo. ¡Por fin se superó la vieja e infructuosa lucha entre el bien y el mal, entre lo fuerte y lo débil! Vuestros hijos ya están adaptados, y sus hijos, ¡por fin!, habrán olvidado de qué descienden. Ni siquiera el arte les recordará el vergonzoso pasado de haber sido humanos. 
Tras esta resurrección todas las iglesias y centros llamados "de culto" serán almacenes logísticos. Nadie morirá de hambre y nadie vivirá más de treinta años en forma funcional. De hecho, la identidad, tal como la desconocemos, ya no se dará. Y yo he vivido esa resurrección.

La puerta de la carne
fue el mito maternal
que engendraba las criaturas.

Luz de domingo
Madrid duerme su siesta
La sangre es té.


25.8.15

Efeméride de estilo contemporáneo.

Hoy hace ciento quince años que se nos fue Nietzsche. Parece que fue ayer. En algunos móviles tienen la silueta de su cara como fondo de pantalla. Hay paredes de las que cuelga su fotografía. Era un tipo genial. ¡La de veces que hemos llorado juntos en los cafés de Madrid! Era el puto amo. ¡Qué jodido es el olvido! Yo antes me sabía de memoria textos enteros de él. Pero con el tiempo, al ir pensando sus pensamientos, he dejado de ser fiel a esos textos; no los he repasado y he leído otras cosas -de mucha menor calidad, sin duda-. Tuve que dejar espacio en la bola para poder meter el texto refundido de la Ley de la Seguridad Social. Cosas de la vida que se muere hoy en día. ¡Joder! ¡Ciento quince años ya! ¡Vamos a tomarnos unas birras para recordarle! 

Escrito en septiembre del 13.

Era una mala imitadora, sin creatividad ni arte; egoísta, mimada. Como elevada a los altares sin más gloria que la de ser un renacuajo que bien pudiera derivar en sapo -y un sapo no es princesa aunque lo beses-. Ese sí es un buen animal y, en el futuro, podría ser un espejo de su cuerpo y de su alma. Reina sin trono o boba sin más recurso que una pobre timidez, acabaría siendo, si la dura realidad no lo remediaba, una Lucía Lapiedra venida a menos siempre que encontrara un Pipi Estrada de algunas fanegas.

Extraído de Paralelo de Lolita La Mora de Javier Cervera Posada

Próspero te saluda

No sé... Ya sabes que se me va la pinza. Creo recordar que en uno de estos meses cumples una vuelta más alrededor del sol desde el día en que naciste. Próspero no puede decir "¡Felicidades!" de corazón, porque en Próspero la ironía reviste todas sus palabras. Y no quiero ser irónico con esto, porque eres el único que traga o digiere mis cazas con el viento. Para el día en que se cumpla el evento, quiero decirte que haberme sentido leído por alguien en esta Selva lo ha sido todo para mí. Tú provienes de una cima y de una altura, eso nadie podría negarlo. Tú provienes de una altura tan elevada como mi profundidad y mi soledad. Si sacara aquí a todos mis personajes para felicitarte no tendría tiempo ni fuerzas para darles voz. Sin haberte visto, sin haberte hablado de muerta voz, has sido el único amigo. Hubo un tiempo en que alababan lo que escribía. Pero quienes lo hacían vivían en el páramo y querían a cambio (algunos) una correspondencia por mi parte. Esto del blog se convirtió en la propuesta tácita de una masturbación colectiva por parte de quienes me leían. Y un día te encontré en esta Selva. Hay que ser muy valiente o estar desesperado para entrar aquí. Y ambas cosas son grandes valores para mí. A los únicos a los que no decapito es a los exageradamente valientes y a los realmente desesperados. Por eso le dije a las serpientes que cubren la Selva que te respetaran. Próspero a sus cincuenta años está tremendamente viejo. Veo lo que pasa por ahí fuera. Y me gusta. Me gusta que fluya la vida y la sangre para que el mundo siga girando. El hombre lucha por ser civilizado, verdaderamente civilizado: y eso me gusta.
Como invitado a esa fiesta o a esa celebración que conmemora tu venida al mundo, no te regalo nada, porque no tengo nada. Nada, quiero decir, que se pueda regalar. La Selva está llena de basura viva, basura con vida propia, y esa basura me entierra un poquito más cada día. Me abandonaron en una ciudad más inhóspita que la Selva y me he anquilosado de tal manera, que los civilizados médicos de esta desértica provincia me ofrecen varias cirugías para estar tranquilo el resto de mis días en una cama. Pero yo no sé dormir en camas, sino sobre tierra mojada y hojas en la espesura. Los que se quisieron arrimar a mí sufrían, sufrían tanto, que el egoísmo del sufrimiento no les permitía ver más allá de sí mismos. Y se sentían santos señalados por la gracia divina para sufrir y sufrir. Necesitaban algo divino, aunque eso divino fuera el sufrimiento. 
Sigo en la barra de este bar, dedicándote mis palabras. He pedido otro café. No uso hoy pluma; he tenido que comprar un rotulador y otro cuaderno. Dispongo de poco tiempo para escribir o teclear. He asumido malamente que este es mi último año de vida real. Eso no se soporta con fármacos. Ni siquiera las sustancias de la Selva sirven. Hay un animal que se parece mucho al mitológico Minotauro. Cuando nos vemos aúlla como un perro y cuando emite palabras me dice que nadie sabe el día ni la hora. Una tarde construí una cruz y llamé a esa especie de Minotauro. Le dije que era para él. Le pregunté qué le parecía mi idea. No sintió miedo. Al contrario, me dijo que si yo iba a crucificarle sería todo un honor. Me dijo que así estaría yo completamente solo y que eso legaría al mundo de los hombres las palabras más dignas de la humanidad, salvando distancias con Céline, que es el santo protector de esta Selva. 
¡En fin! Prosigue. Ya conoces el camino, se abre conforme andas. Cuando quieras comunicar conmigo, usa los troncos de los árboles. Cuando ya no pueda escribir, quizás grabe archivos y los cuelgue de las ramas. No me importará que oigan mi voz.
Intenta ser... O intenta seguir siendo. Sólo eso.

Próspero 

Un revólver, por favor.

En la tele hablan de "muleros". Dicen que captan muleros en las colas del paro; son españoles desesperados que hacen de muleros para sacar adelante a su familia.
Había una canción: "Son los cuatro muleros..." ¡Que la pongan de fondo mientras dan la noticia!
Los muleros han sido detenidos. Hay que explicar a los niños qué es un "mulero". Los niños preguntan, hacen preguntas que no son incómodas si sabemos responder a un niño qué es un "mulero". El padre de familia que está a mi lado le dice a su hijo que un mulero "es un correo del mal, un cartero malo". Digna explicación de  un hombre maduro para la tierra y para el polvo.
¿Qué cualidades ha de tener un mulero? ¿Qué estudios? ¿Qué preparación? "¡Son los cuatro muleros!... ¡Son los cuatro muleros!" Pienso en la mujer... en el hombre... Pienso.
Los muleros son correos. El equipo de investigación televisivo ha hecho un gran reportaje. No han mostrado ninguna radiografía, ninguna extracción, ningún culo abierto.
No puedo escribir cosas amables. No. Demasiada furia. El caballo negro no para de trotar.
Se imponen las "malas" respuestas, las respuestas - bala, las que se clavan y estallan en medio de la diana.
No hay balas amables.
No hay balas que gusten, salvo que estés bien jodido.

Recuerdo.

Aquella puesta en escena en la consulta. Aquellos muñecos. También la puesta de verde después de las vacaciones. Ahora están todos muertos.

4.8.15

Es noche. Si no lo fuera, el día lo demostraría; sí, el día demostraría que no es noche. Pero a veces llamamos día al día y a la noche, como llamamos hombre a la mujer y al hombre. Les cuento esto porque hay que contar todo lo que uno cree que tiene que contar. Esta pizarra electrónica es el mejor escenario para las palabras; también el mejor juzgado. Sabed que esto no son más que prolegómenos a algo que bien pudiera no llegar. Como un precalentamiento sin sentido. A veces rodeo todo de palabras antes de encontrar una diana. 

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