Afirman por ahí que sólo un hombre puede comprender a otro hombre y que sólo una mujer puede comprender a otra mujer. Una mujer necesita de su madre, de una amiga, de una novia, de una esposa; de una hija... de algo femenino para ser comprendida. Al hombre le pasa igual y la homosexualidad está presente desde la cuna del pensamiento y del saber más genuino: Grecia. Conclusión: necesito un macho que me haga saber que soy persona, con sentimientos y con un mundo interior que no quiero que muera conmigo.
La Selva de Próspero
Sapere aude!

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