Escrito en septiembre del 13.
Era una mala imitadora, sin creatividad ni arte; egoísta, mimada. Como elevada a los altares sin más gloria que la de ser un renacuajo que bien pudiera derivar en sapo -y un sapo no es princesa aunque lo beses-. Ese sí es un buen animal y, en el futuro, podría ser un espejo de su cuerpo y de su alma. Reina sin trono o boba sin más recurso que una pobre timidez, acabaría siendo, si la dura realidad no lo remediaba, una Lucía Lapiedra venida a menos siempre que encontrara un Pipi Estrada de algunas fanegas.
Extraído de Paralelo de Lolita La Mora de Javier Cervera Posada

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio