La gallina. La pava. La amistad. Félix. Mamá. Calles. Profesores. GS
Conocí una gallina. Ya no podía poner huevos; pero aunque no ponga huevos, una gallina puede seguir siendo una gallina. Conocí una gallina. Las plumas eran las de una gallina. El pico era de gallina. Las patas de gallina. También las patas de gallo eran de gallina. Me caía bien la gallina. Aunque no pusiera huevos, alegraba el corral. Pero a veces la gallina no hacía ni caldo. Conocí una gallina. La desplumó el tiempo. Pero el tiempo fue bondadoso, si eso se puede predicar del tiempo.
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También conocí una pava. ¿Cómo hablaros de ella? Diría que, sin salir del huevo, ya era pava. Nació de ahí un gran conocimiento. Aunque un pavo -o una pava- no salgan del huevo, son pavos -o pavas-. Conocí una pava, digna pava de Navidad, una pava honorable, una infatigable pava; una pava de corral infinito, de corral pequeño. Hay corrales pequeños que parecen infinitos. Conocí, en el pasado, una pava. Ahora todos los animales se me han muerto.
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Siempre que intimaba con alguien se me moría. No moría realmente... lo perdía. No lo había ganado realmente. No tengo amigos. No soy de amigos. Pienso demasiado. Cuando piensas no puedes tener amigos. Cuando piensas no puedes ser de amigos. Se ve lo feo. Y cuando piensas rápido, rápidamente se ve lo feo. Y cuando piensas mucho, ves mucho feo. Y cuando piensas con una gran lentitud, lo feo, además, es lento. La amistad es una palabra. Me gusta la palabra "amistad". Me gustan las palabras que le hacen creer a la gente que se refieren a algo. Algunos ponen mucho empeño en llenar esas palabras como si fueran sacos. Veo cómo la gente llena el saco de la amistad: citas, reuniones, regalos, comidas, cenas; presentaciones. A veces dejan caer en el saco abnegación y enfatizan lo que dan. Me gusta más la palabra "amistad" que el saco que la gente ve en ella.
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Félix Rodríguez de la Fuente era amigo de los animales. Alguien así no podía tener muchos amigos que fuesen animales racionales. Para mí Félix Rodríguez de la Fuente fue una época, una época de mi vida. Félix Rodríguez de la Fuente me enseñó que los animales hacen las cosas por una razón; ya fuese la razón del instinto o algo parecido. Fue mi primer destello de misantropía. El animal era -y es- más organizado que el hombre. El animal depende de la naturaleza, depende; el animal racional acaba primero con el resto de animales racionales y luego la naturaleza acaba con él. Yo creía en ese animal llamado Félix Rodríguez de la Fuente.
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Mi mamá no me mimó. Tu mamá no te mima. Yo no te mimo. ¡No a los mimos de mamá! ¿Mamá no te mima? ¿No te mima mamá? No m'ames. No m'ames. Q'a mí ya el amor no me mima. Y tú ni me mimas ni me mamas.
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Cuando salga a la calle miraré. Me encontraré con los que vuelven. Me encontraré con los que retornan. Miraré las ventanas. Veré a la gente. No creo que vea a nadie tirarse por la ventana. Tampoco creo que vaya a ver ahorcados de los árboles. Tampoco veré un coche estrellándose contra otro. Es posible que vea cruzar a alguien la calle y que sea aplastado por un autobús. La probabilidad de esto es baja. Veré a los que se despiden del verano. Veré a los que ya no tienen vacaciones. Veré a los que siguen con su familia, y sabré que siguen por poco tiempo; porque si en algo es sabia la naturaleza es en dar el tiempo justo a las criaturas que abusan de ella. Cuando salga a la calle sentiré angustia. Cuando salga a la calle me marearé. Cuando salga a la calle sé que habrá alguien. Es difícil que las calles estén vacías por mucho tiempo. No hay nada más esperanzador que una calle vacía. Dos, tres, cuatro, cien calles vacías. Si Dios existe, está en una ciudad de calles vacías vomitando en cada esquina por habernos creado. No te preocupes, Dios, cuando salga a la calle intentaré no verte, para que no te avergüences de ser quien eres.
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Algunos profesores me han enseñado cosas útiles. Lo que pasa es que después dejas de estar entre profesores. Cuando llevas mucho tiempo entre bestias resultas bestial; pero es una bestialidad común, que nadie cree que pueda ser alarmante. Es raro que las bestias que pululan diariamente vean en el otro un espejo. Pero los profesores que conocí me enseñaron no sólo conocimientos; los profesores que conocí lograron que lo que ahora siento por ellos sea amor y respeto. Hubo profesores que no eran de este mundo. Ahora entiendo que sufrían, que no eran felices y que eran maltratados. El hombre, en general, es un mal bicho. El hombre no tiene las horas contadas. Siempre habrá un hombre en algún lugar del cosmos. El hombre acabará con el universo. El hombre ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios. ¡Y menudo es Dios! ¡Cuando a Dios se le pone en los cojones acabar con el mundo, lo termina! ¡Pues el hombre igual! Estoy tan harto del hombre.
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