No romper el silencio.
No rompas el silencio. Quien te mató te llamaba El Gran Predicador; pero no me conocía. No rompas el silencio. Si te hacen algo, las señales les delatarán. Tú, ¡en silencio! Un silencio que no sea hostil ni benéfico. Te estás entrenando en tu muerte y este entrenamiento requiere silencio hasta la muerte, aunque esa muerte es la que otros han deseado y conseguido. Hay justicia. Hace falta determinado entendimiento para comprenderla. A veces un entendimiento extraño. En mí hay justicia, pero no hay entendimiento que pueda rozarme.

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