9.8.16

Pasada la medianoche...

... el borracho viste bien. Un séquito de víctimas le adoran, porque tiene el poder de segar la vida o de no impedir la muerte. Viste bien cuando no está de borracho. Cuando lo es. Pero en estado de ebriedad es la sonrisa del ibis. A veces le queda un poco de café en los morritos, porque hay retretes que no se limpian. Mi vida ha sido cercenada por este hombre-pavo sin Navidad que le altere. ¡Curioso! Quien por poco le mató hace años, ahora mata (literalmente) por él. A veces la ley del amor es incestuosa. Nada que un psiquiatra no pueda explicar. Por lo que a mí respecta, me han ido matando locamente. He sido la jeta para contrabandistas de alcohol, tabaco, medicinas... ¡Así le queda a uno la jeró! No descubro nada si digo que quien ahora mata, ha estado dominada siempre por una gerontofilia que la validaba para cultivadora y criadora de momias. No hay arruga por la que no se despepitara o se despepite. En esta historia falta la figura de la madre. Pero ha sido tratada hasta la suciedad en esta Selva. No merece más descripciones. Tome usted esto como un Sudoku de relativa dificultad. La complejidad no es tal. Se trata de sustituir la definición, por el término que la condensa. Las cosas sencillas son un insulto. ¡Demasiado explícitas! ¡Obscenas! Es mejor así, a lo impresionista, con colorines, aludiendo y eludiendo, respetando, guardando identidades que no existieron.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats