19.3.18

Errando

La tinta quiere hacer las paces con los nervios cuando nota la página en blanco. ¿De qué escribir cuando la pluma está herida? ¿Cuando todo está herido? Cualquier ruido es grande si el silencio es enorme. Veo algo en uno de mis cuadernos escritos:

Un día lees
y ves que eres tú en eso
que yo hube escrito.
Para esto vine
y no me volví loco
hasta el final.

Lo escribí antes de una gran migraña. Lo sé por lo que escribí después:

Se rompe el sol
brillante en mi cabeza.
Es el invierno.

¿De qué tu miedo?
No respondas, lo ves
cuando respiras.

Es otro lado.
No estuve aquí, recuerdo
sin recordar.

Veo en el cuaderno trazos y tramos de cosas vividas como manchas de pintura. Hay textos que se resumen en la mancha de la fecha. Por ejemplo: Diecinueve de enero de dos mil dieciocho. Escribo sobre una vara que se consume en el incensario: "Equilibrar fuerzas es sostener el tiempo que una vara tarda en consumirse sin oscilar, vacilar o dudar. Permanecer firme en la densa danza de este humo es firmeza y equilibro".  Debió gustarme eso, porque lo firmé con nombre y dos apellidos.

Luego muchas hojas arrancadas. Hoy he escrito en las siguientes hojas en blanco. Nada que importe. Escribí sobre "El Día del Padre".  Más de lo mismo, cierta languidez. Pero, lo que escribo es cierto, un mosquito estuvo bastante rato dando vueltas a esa página de densa tinta negra. Le hubiera podido matar. ¡A mi único lector! ¡Ni hablar! Revoloteaba sobre las líneas:

"Si es el día del padre, y no lo soy, ¿qué puedo hacer? Nada. Ser padre, dicen, es una experiencia increíble. Asguran que lo grande tiene que ver con eso.
Tal vez ser padre es... una experiencia. ¿No es eso ya bastante? Dejemos de calificar experiencias y dejemos de señalar al que las padece. Seamos más simples. Aprendamos cosas, por aprender, sin engrandecerlas ni disminuirlas.
Lo que importa es la experiencia. No valoremos experiencias, disparemos -ahora que está de moda disparar- contra las comparaciones que cotejan experiencias para calificarlas.
Cada experiencia es única. No conoces por primera vez a alguien varias veces. ¡Es de cajón!
Si fuese padre, tú, lector sin mirada, me regalarías una corbata y te vestiría con ella. Es la única manera de poder tener legítimamente una corbata."

El mosquito revoloteaba sobre esas líneas, sin posarse, como tomando perspectiva de lo que estaba ahí petrificado en palabras. No me vais a creer, se acercó a mi oído derecho y me dijo:

"¡Qué pena no haberrr essstudiado! No entiendo lo que ha essscrrrito".


0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats