La Selva de Próspero

Sapere aude!

5.5.18

Sin título.

Calculo horas planetarias, busco la emoción y el sentido que oculta cada hora. Calculo qué emociones y qué sentimientos han de ocupar cada minuto; y cuento para ello con los astros y con el movimiento de la Tierra. Busco en mi búsqueda el momento, ese momento de lo que debe ser y de lo que debo hacer... ¡Como si estuviera escrito! ¡Como si pudiera adivinar lo que ha de ser!
Empleo mi tiempo en el tiempo. Encuentro señales, perfecciono el arte de la bibliomancia, practico a diario una especie de lectio divina para no olvidar quién soy y que soy. 
Han cambiado las cosas, porque han variado las fuerzas. Algo de debilidad es necesaria para sentir la verdad. Cuando la debilidad es extrema y llego a percibir el umbral que separa realidades distintas, más cercana es la verdad y más se vive. En ese momento -el momento de lo que debe ser y de lo que se debe hacer- el cansancio se convierte en serenidad. Hay un cansancio que suelta lastre y aligera la vida. 
Los momentos de la conciencia no son los momentos de la vida. Cuando la conciencia lamenta y recuerda, le dice "no" a los momentos que vendrán. Cuando la conciencia busca en el horizonte algo y deja de pensar, la vida se acerca y el pensamiento siente un cansancio que lo eleva hasta el sueño. 
Calculo en mi soledad cuánta soledad puede caber en ua hora. 

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