Venus deja su pañuelo
Venus deja su pañuelo y nadie lo recogerá. Ese paño es una tela que flota en la madrugada vacía. Una tela rosa y azul, un claro azul, un rosa rosa. La madrugada, aunque ardiera, es fría. La madrugada es el plato de una ducha y un hombre acurrucado protegiendo un vaso de vino, al que mima como a un bebé que fuera a nacer. Nada se romperá. No hay pedazos que antes no hubiera. El cable de la ducha forma un dogal que quiere abrazar a un niño. El niño necesita el vino para ser niño, tinto vino, roja sangre, lágrimas sin aire. No verá el pañuelo. ¿No esperó lo suficiente? El trago más intenso convierte los pulmones en un mar tranquilo que todo lo colapsa.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio