"Morirás solo; hombre o mujer, adulto o niño, anciano o recién nacido, morirás solo. En ese instante, ni te darás cuenta. No verás una luz ni te vendrá toda la morralla vivida a la cabeza; estarás grogui por el cansancio de la enfermedad o del accidente -ni reconocerás a los próximos, a los cuerpos que estuvieran más cercanos a ti-. Lo que en el estado de conciencia actual crees que es permanente, con una identidad y con una forma, ni siquiera constará en los archivos del cerebro mutilado por los medicamentos o por la técnica que utilicen para transitarte al depósito.
Que morirás solo, no quiere decir que vivas también solo. Es raro vivir solo, cuando estás en una sociedad. Sí, hay gente que vive sola y que muere sola en un continuo sin alteración. Pero si tienes algo que ofrecer a la economía o al cotilleo, nunca estarás solo: el buitre siempre sobrevuela sobre la carne -viva o muerta-. (¿Conoces algún buitre? El buitre y la hiena son compañeros honestos: no torturan, van a tiro hecho. Mejor un buitre o una hiena que un hombre. Creo que digo evidencias de perogrullo. Perdóname).
Tienes que sufrir menos y despreciar más. Debes buscar la cárcel por algún motivo que no sea quitar la vida ni herir a nadie. En la cárcel descansas, si tu conciencia entra tranquila en presidio. Pero un verdadero presidio, una cárcel de verdad, una cárcel de diccionario, no un zulo en el que te hayan recluido para diversión y tortura. Eso no es una cárcel, es un cadalso. Nadie merece eso, animal racional o irracional, no lo merece. Es una razón para legalizar la eutanasia: liberarse de la esclavitud revestida de libertad que te ofrecen torturadores adocenados, gente de medio pelo, que conspira contra ti y están bien vistos.
Recuerda: morirás solo, vendrá la muerte y tendrá tus ojos."
