La Selva de Próspero

Sapere aude!

2.9.22

 Cincuenta y siete años y dos meses. 

Lo que sucede parece repetición. Cuando se vive la repetición, hay que irse, habría que irse. De verdad. Dejo que sucedan las cosas. Los nervios dejan de jugar. Nada, no hay nada, es así. Cada cosa tuvo su momento, muchos se han ido, todos han sido olvidados. Lo de ahora y lo de antes no pueden parecerse, la continuidad no se da siempre. La continuidad no es continua ni continúa. Puede haber algo que quiera ser dicho o repetido, pero es un síntoma o un reflejo sin vitalidad. 

Aquí está el punto. De aquel "Quise amar desde tantos planos que me convertí en un punto", esto es lo que queda: el punto. No dejé de pensar, hasta ahora. Intenté no dejar de vivir, hasta ahora. Es el punto. 

¿Cuándo vais a venir? Nadie vendrá. En la calle oscura está Manojito de Huesos, una imagen hecha cenizas. El que fue mi vehículo está aparcado en la calle de un conquistador. En el maletero hay una urna. Manojito escribió que volvería a La Piedra, allá en los cielos. Una cuestión de fe, una realidad para él. Mi padre y mi madre no cometieron un error, mi conciencia es el error.


Free counter and web stats