¿Creéis que volveremos a leernos? Hemos usado este medio, porque pertenecimos a otra generación. Algunos os habréis actualizado, otros quizás no y unos pocos... no sabemos. Imagino un cuerpo jugado, sentado en una residencia, con vida dentro, leyendo lo que fue escrito. Ni siquiera se llegó a conocer a gente que dejó sus comentarios. A los que se conoció de algún modo, quedaron por ahí y a ese "ahí" le ponemos el topónimo de "olvido" -para calmar la necesidad de justificación o para perdonarnos a falta de un redentor en quien confiar-. Quizás se comienza a leer a alguien por asombro y se le deja de leer cuando ya se cree haberlo juzgado hasta apaciguar el asombro. No sé realmente la razón. Lo que compruebo es que de las muchas realidades que nos asedian, esta del blog fue más respetuosa a la hora de reclamar lo que se pensaba de las cosas. ¿A dónde quiero ir a parar? Estoy parado, detenido, estancado y en descomposición; residente, en suma, por tanto no voy a ninguna parte con estas letras. Me he acordado de aquel tiempo en que la invectiva se creía gloriosa y me ha dado por soltar este barro.
La Selva de Próspero
Sapere aude!

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