"Quizás sea hoy": esto sueles decir cuando tienes alguna esperanza "en positivo", una esperanza de esas a las que animan los inteligentes emocionales. "Quizás sea hoy": esto dices, desde otra altura y desde el límite del tiempo, cuando lo que se espera es lo único cierto que llegará (y, ¡en fin!, ya sabéis, sólo hay una cosa cierta en la vida -aquí un guiño-). Yo me levanto, me siento y me acuesto sabiendo que quizás será hoy. Y no puedo hacer nada, excepto recordar lo que dijo aquel polémico dialéctico con forma de cruz, aquello de que por mucho que tengas, quieras o hagas no puedes estirar mucho lo que Papá ha decidido -teniendo en cuenta que no sabes ni el día ni la hora, porque no hay dos relojes que coincidan mucho tiempo-. Y haya o no haya Papá, aunque las alturas estén vacías, quizás sea hoy cuando yo caiga de toda altura. El futuro perfecto de indicativo es el más imperfecto de los tiempos y el más arrogante, salvo el del verbo "morir", ese es una tautología con patas.
La Selva de Próspero
Sapere aude!

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio