30.5.09

Acordes tristes de piano
Anciano es el sudor, insípida es la ceguera, parco es el dinero, lúgubre es la vida eterna. Tu palabra, mi sueño permanente -mi permanente sueño-, nuestra mal disimulada indiferencia, esta esquizofrenia: eso no nos lo vamos a llevar, amor mío, lo heredarán nuestros hijos. Aunque me dé cuenta de que estoy enloqueciendo me resisto a resistir. ¡Qué asco tan puro! ¡Qué proyecto tan podrido! Estoy muerto y no tengo la vergüenza de callarlo. Si no estuviera prohibido retroceder... Dime una cosa, ¿por qué ha muerto la curiosidad de morir y de vivir? Me doy asco, me dan asco, nos proporcionamos mutuo asco como si de un beso se tratara, un asqueroso beso en medio del negro océano del culo. Y me pone triste la tristeza de los jardines. Lo que va por dentro no deja de hablar, lo que suave va por dentro -como olvidado-, paralelo y fragmentando (azul), violento como lo que no se puede decir... Todo eso ha levantado un socavón en el que duerme el leproso sueño de toda esperanza. Si no estuviera prohibido retroceder... Tú puedes ser mi hermano, yo puedo olvidarme, podemos todos bailar y vomitar, padecer; pero no morir. Mi pregunta es lenta y mi certeza cierta -está tan claro-. Todo se reducía a esto como un sentido y se te queda cara de tonto cuando el silencio es una bofetada. Cada línea es un escudo, un lugar poco común, una gota de sangre; cada línea es última como la culpa. Si no estuviera prohibido retroceder... Nos dejamos.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats