Carroñeros
Hay personas que empequeñecen tu vida. Son enanos que se creen gigantes con las miserias de los demás. No tienen miedo a la muerte, porque no han vivido; por eso la aceptan sin más. La conciencia para ellos es "ir tirando", son como tierra y aman la tierra, polvo sin sentimiento, sin cariño. Incapaces de un beso, aman la lágrima como dardo y la palabra tranquila como ratonera; pero cuando gritan lo hacen de modo natural, salvaje, sin educación. El sol les abrasa, el viento les arrastra y la lluvia les molesta: son alérgicos a todo lo que sea vida en sentido pleno. Se dejan regar por la vida y cosechar por la muerte. Son personas que empequeñecen tu vida. Orgullosos sin motivo, criticones sin juicio, réprobos de irreprochable moral, de minúscula alma y de grandes prejuicios: así ellos, los que de su debilidad o de su dolor hacen un cuchillo y se muestran vencidos de cara a la galería, ¡pero inmensos en su soberbia y en su desprecio! ¡Tan faltos de una palabra amable o de un gesto cariñoso! Son pequeñas cuevas donde la vida envejece y el resentimiento crece; pero es un resentimiento enano, deforme y reseco. Son los que se dicen "justos", los ciegos incapaces de ver la mancha que son -¡tan inmaculados se sienten por la rabia de vivir!-. Sí, hay personas que empequeñecen tu vida con su muerte de cada día.

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