La Selva de Próspero

Sapere aude!

20.9.09

"Por fin solo", se dijo. Abrió una puerta. Todo estaba escrito. ¿Por qué había que contentar a los demás? Desde luego, no para vivir en paz. En el prójimo veía lo más incoloro. Volaba. En el casillero domiciliario había un papel:
"Todo está trucado y la verdad es difícil. Pocos saben despreciar y tú estás muerto, sin que por ello nazca un mito. Tú y yo somos los enfermos, culpables y ya está. Es el cuerpo con sus instintos el que habla, lo demás escapa a la partitura de la decadencia. Los cómodos coños maternales saben lo que se dicen cuando nos señalan: "¡Bajo, calvorota y gordo seboso!" Quien te señala me señala. El dolor es doble en todo lo que emprendes: tuyo y mío. Pero tú también sabes señalar con los diez dedos a la vez. Es decir, tenemos veinte dedos para señalar los cómodos coños maternales que nos señalan. La peste es nuestra bendición, el negro nuestro color, el polvo nuestro aire. No hay violencia, sino paz en nuestra negligencia. No cierres los ojos porque llega el frío. Hay que saber despreciar la comunión de los muertos. No cierres la mente. Auditaremos el parto de un ángel, implantaremos la cuna de Satán, estableceremos objetivos infernales y obtendremos el premio de Dios. Todo es negro y siniestro, ciego y piramidal. En la tómbola hay una muñeca para la hija del huracán, pero le falta la cabeza -¿a quién no le falta la cabeza?-. Si sabes arrancar la matriz y despegarla del alma, podremos hacer algo con lo que pueda quedar de vida."
De La fúnebre condición de una novia sin himen de Eduardo Hierro Valdemar.

"Por fin solo", se dijo. Abrió una puerta. Todo estaba escrito. ¿Por qué había que contentar a los demás? Desde luego, no para vivir en paz. En el prójimo veía lo más incoloro. Volaba. En el casillero domiciliario había un papel:
"Todo está trucado y la verdad es difícil. Pocos saben despreciar y tú estás muerto, sin que por ello nazca un mito. Tú y yo somos los enfermos, culpables y ya está. Es el cuerpo con sus instintos el que habla, lo demás escapa a la partitura de la decadencia. Los cómodos coños maternales saben lo que se dicen cuando nos señalan: "¡Bajo, calvorota y gordo seboso!" Quien te señala me señala. El dolor es doble en todo lo que emprendes: tuyo y mío. Pero tú también sabes señalar con los diez dedos a la vez. Es decir, tenemos veinte dedos para señalar los cómodos coños maternales que nos señalan. La peste es nuestra bendición, el negro nuestro color, el polvo nuestro aire. No hay violencia, sino paz en nuestra negligencia. No cierres los ojos porque llega el frío. Hay que saber despreciar la comunión de los muertos. No cierres la mente. Auditaremos el parto de un ángel, implantaremos la cuna de Satán, estableceremos objetivos infernales y obtendremos el premio de Dios. Todo es negro y siniestro, ciego y piramidal. En la tómbola hay una muñeca para la hija del huracán, pero le falta la cabeza -¿a quién no le falta la cabeza?-. Si sabes arrancar la matriz y despegarla del alma, podremos hacer algo con lo que pueda quedar de vida."
De La fúnebre condición de una novia sin himen de Eduardo Hierro Valdemar.

19.9.09

Fatalidad

Demasiadas quejas y pocas reclamaciones.
Demasiada resignación en un Estado de Derecho.
Demasiados individuos y pocas personas.
Demasiado humo y demasiado polvo ocultando la luz.
Demasiadas mochilas, demasiadas maletas, demasiado aburrimiento en partículas.
La mañana es un tumor.
El amor es una china de Turquía y un jamón tailandés.
Honrar es pagar.
El corazón no es un reloj y el azúcar no es tan dulce como el paladar cree.
La noche no es un verso al aire, ni una jaima para ricos, ni un pene enroscado en la dialéctica, ni un androide dando de mamar a un niño, ni un acorde para segundos, ni una masturbación para pobres, ni un jardín con preservativos para flores, ni un pedo en el Ateneo, ni una hamburguesa enquistada en el colon, ni un cigarrillo mamando bronquios, ni escaparates abiertos como vaginas dentadas.
Viajar al fin de la noche es inocular e incubar.

Fatalidad

Demasiadas quejas y pocas reclamaciones.
Demasiada resignación en un Estado de Derecho.
Demasiados individuos y pocas personas.
Demasiado humo y demasiado polvo ocultando la luz.
Demasiadas mochilas, demasiadas maletas, demasiado aburrimiento en partículas.
La mañana es un tumor.
El amor es una china de Turquía y un jamón tailandés.
Honrar es pagar.
El corazón no es un reloj y el azúcar no es tan dulce como el paladar cree.
La noche no es un verso al aire, ni una jaima para ricos, ni un pene enroscado en la dialéctica, ni un androide dando de mamar a un niño, ni un acorde para segundos, ni una masturbación para pobres, ni un jardín con preservativos para flores, ni un pedo en el Ateneo, ni una hamburguesa enquistada en el colon, ni un cigarrillo mamando bronquios, ni escaparates abiertos como vaginas dentadas.
Viajar al fin de la noche es inocular e incubar.

13.9.09

¿Por qué este miedo? ¿Por qué este empezar y terminar? No lo sé. Llevo muerto desde hace mucho y el sueño no termina. Me dejo jugar ya que no me queda más remedio. No sé.. no sé. El juego humano no es para mí. Entretanto necesito de un "tú" que ahí está y al que no sé si correspondo o no. Siempre queda la baja como siempre queda la muerte. Pero no hay descanso en la muerte ni paz en la baja. Es mi diario y yo me entiendo aunque a veces crea que me estáis mirando. He perdido mucha gente a la que jamás tuve. Yo me quedo aquí esperando. El terror queda atrás; lo que viene ahora es la consumación de las profecías. Hay miedo en la espera, pero no en la consumación de los hechos. Ahora pasarán cosas, antes se temían. Por eso todo el tiempo es perdido. No estoy bien; no, no estoy bien.

¿Por qué este miedo? ¿Por qué este empezar y terminar? No lo sé. Llevo muerto desde hace mucho y el sueño no termina. Me dejo jugar ya que no me queda más remedio. No sé.. no sé. El juego humano no es para mí. Entretanto necesito de un "tú" que ahí está y al que no sé si correspondo o no. Siempre queda la baja como siempre queda la muerte. Pero no hay descanso en la muerte ni paz en la baja. Es mi diario y yo me entiendo aunque a veces crea que me estáis mirando. He perdido mucha gente a la que jamás tuve. Yo me quedo aquí esperando. El terror queda atrás; lo que viene ahora es la consumación de las profecías. Hay miedo en la espera, pero no en la consumación de los hechos. Ahora pasarán cosas, antes se temían. Por eso todo el tiempo es perdido. No estoy bien; no, no estoy bien.

Free counter and web stats