La Selva de Próspero

Sapere aude!

18.8.07

Surrealismos diarios

Nada hiere.
Los psicóticos escasean.
Las mujeres y los niños siguen siendo un tópico.
La diferencia de algunos es que su pensamiento va en diferido: la originalidad no viene a ser más que dar la opinión a un asunto del que se trató varias horas o días antes en un momento bastante ulterior.
Los condones también se comen (si hay libertad y no genuflexiones a la virgen de Intacthimen.)
A la veleidad y al capricho, a la priorización llevada a cabo por la piedra de la locura, les debemos esto: ironía hasta el sarcasmo buscando un efecto muy deseado -el hundimiento-.
Y ahora con otro toque más "personal":
  • A las viejas empolvadas de juventud prestada y de fetos en el horizonte: desprecio.
  • A las doncellas de pitiminí: genuino dolor de ése que no se acaba ni muriendo.
  • A las meninas que manan Pepsi Cola por el ojito culero con risa fácil: un tampón de hotentote.
  • A los periodistas: muchos hijos de los que puedan extraer un reportaje en el cementerio.
  • A los jueces: ¿¿¿??? Ni Ovidio en Ibis pudo concebir un castigo para ellos, ni una tortura ni un martirio. Un juez es de madera muy especial: nada le afecta. Ni la muerte o agonía de un hijo, ni la quiebra, ni las enfermedades. Un juez es especial y da igual que esté vivo o muerto: no se le puede herir ni modificar en nada su frialdad. Me pesa, juro que me pesa; pero no se puede luchar contra la naturaleza. Ni siquiera esos que se han atrevido a decir a un juez: "Usted dentro de dos semanas no me juzga; porque no es español, sino invasor de mi país"; ni siquiera esos han inspirado miedo a los jueces, aunque hayan llevado a cabo su promesa. Los jueces se han limitado a morir ajusticiados por invadir un territorio que no es suyo, y punto pelota.
  • A determinados mitos: Cada época tiene los mitos que merece. Así, en el siglo pasado, hubo mitos como Marilyn y Elvis que en la Grecia Antigua hubiesen hecho decir al mismo Zeus: "¡Hefesto! ¡Vacía mi orinal de un par de putrefactas heces! ¡El Olimpo hiede!" Quizás ese sea el origen de ciertos mitos del siglo XX.
  • De ciertas músicas: Sólo la infinita resistencia de un negro pudo hacer surgir músicas que requiriesen soplar una trompeta como quien sopla bourbon o darle al piano como el que usa la taladradora en una obra de Gallardón.

16.8.07

Desde la sedación y la embriaguez os pido:

-No utilicéis palabras de las que no sepáis dar razón o una mínima historia. Por ejemplo: bueno, malo, honesto, digno; bonito, feo, educado, civilizado; sagrado, elegante, culto, reverente; beneficioso, útil, nocivo, inútil; fuerte, débil, asqueroso, adorable; maravilloso, horrible, amabilísimo, cruel; confortable, incómodo, siniestro, místico; ejemplar, desdeñable, admirable, indiferente... etc, etc. Si no sabéis dar razón o historia, sencillamente: utilizadlas, pero con valor de uso y de intercambio, sin más. No deis a esas palabras poderes o esencias que quien las pueda haber estudiado con la reverencia y la profesión de un cabalista se sentiría impotente al ver cómo no tiene nada que ver el uso con la fuerza que albergan.
-Si constatáis que hay gente por encima de vosotros o por debajo de vosotros, quedaos donde estáis. Posiblemente eso os individualiza y os hace singulares. Si os dan un puesto, un nivel, una función o algo que os generalice o especifique: en ese caso sois género o especie, pero no individuos. Es decir: no os distinguís de nada, sois prescindibles e incluso vuestro número molesta a la matemática de la perfección.
-No habléis ni mal ni bien de los sacerdotes: siempre ha habido y habrá asesinos. Tienen su función como esos animales que nuestra ignorancia tacha de nocivos y sin los cuales no habría ecosistemas en los que sobrevivir.
Vais a morir. Nada más despertar, antes de estiraros, antes de poner un pie en el suelo, decidlo en un susurro y después en voz alta. Después, intentad ser coherentes con esas tres palabras.
Lo demás... ¿Qué es lo demás?

Cuando a una persona se le antoja ser obstinada, jamás hay que hacerla caer de su obstinación, sino propiciarla. La gente con arraigadas convicciones, prejuicios y fundamentos es gente similar a las buenas reses. Acaban lidiadas y, si dieron buen juego, algún taxidermista dejará su foto en la pared. Si una vez lidiadas no han dado buen juego, quedan como cenizas deshonradas y miserables.

La esperanza de quienes callaron y el honor de la venganza.

El título podría parecer una referencia a escenas de Kill Bill.
El caso es que, atando cabos, esos titanes que estaban encerrados, desde este punto y hora quedan sueltos.
Sí les diría que, como en todo, hay que tener moderación -incluso en la crueldad y en la verdad-.
Como decía Doro Pesch en una de sus canciones:



My hands are in motion
My wheels do not change
My pain I turn into heat
Inside these flames
When time has no meanin'
Where seasons don't change
I dream with the heart of a thief
And I don't feel no shame

There's an island
In my soul
There's desire
Burnin' deep down, down below

Dance demons
Lose control
This is a metal a metal tango
Dance demons
Don't you know
This is a metal a metal tango
This is a metal...tango

The sky is cryin'
The tears fall like rain
The wind it gave me the key
To unlock these chains

There's an island
In my soul
There's desire
Burnin' deep down, down below

Dance demons
Lose control
This is a metal a metal tango
Dance demons
Don't you know
This is a metal a metal tango
This is a metal...tango

There's desire
In my soul
Burnin' deep down, down below

Dance demons
Lose control
This is a metal a metal tango
Dance demons
Don't you know
This is a metal a metal tango
This is a metal...tango

Don't you know
This is a metal tango
This is a metal tango
Don't you know
This is a metal tango

No hace falta saber mucho inglés para entender lo que esto significa. Señores demonios, ¡bailen! Este es el tango del metal de la decepción.

Afectuosamente,

M.J.C.

15.8.07

La losa

Me di de límite este día para resoluciones. ¡Bien! Ya están tomadas -aunque no con esa certeza cartesiana que debería de guiar toda decisión-. El tres de septiembre renunciaré a la condición de funcionario, no podré pagar este apartamento y viviré al día. Al menos, en mis sueños, es lo que me concedería la libertad; por más que esa libertad sólo me durará unos días. En esta sociedad, sin dinero, sin amigos; y entre hombres no puedes vivir mucho tiempo con el disfraz de humano pero con el espíritu pidiendo una dosis de libertad. Si esto sucediera, obviamente, este blog (para mis millones de lectores fantasma) dejaría de tener intervenciones. Internet no es gratuito -no admiten desahuciados ni en las bibliotecas en esta sociedad que vosotros, humanos, contamináis-.
Sé que siempre contaré con mis padres y amigos para recordarme que soy yo el responsable del camino que he tomado y el culpable de mi situación. Pero, ya sabéis, yo me baso en otra gente (ya conocéis a quienes sigo). Y esos dijeron que la única culpa -si culpa hubiese- es la de ser humano y no matarse.

14.8.07

"Todo prometía, todo desilusionaba."

En este vacacional mes de agosto ("vacacional" no es sinónimo de "jubiloso"; para mí no: yo me aparto de la badana humana que participa de esa acepción por estar bien acopladita) al menos dedicaré esta lápida a estos treinta días de hastío antes de que llegue septiembre y el otoño. ¡Ah, septiembre y el otoño! Esa sí es una época prometedora: psiquiátricos, renuncias, consumación de decepciones... Y si el destino ayuda podría ser el fin de las estaciones.
Antes había exaltación en mis denuncias, en la cólera, en la ira. Pero todo termina por ceder a la languidez. Como sucede con las enfermedades de las personas mayores: van más lentas, transcurren con menor intensidad -pero con mucho más tedio, aunque el tedio acaba siendo familiar como la soledad, si antes no se ha puesto el remedio que la vida da a todo-.
Uno querría, en la mitad de este mes zarrapastroso y bastardo en que el Sol lanza ya los últimos estertores antes de escupir un vómito de sangre como un toro en la plaza, que la agonía quedase fijada en un punto de tranquilidad y quedarse con una pose expresionista mirando a la muerte (como los personajes del Séptimo Sello). Antes "todo prometía y todo desilusionaba"; ahora todo es una espera del descabello. La voluntad murió hace mucho y lo que ha quedado es bastante árido. Y para colmo la voluntad se llevó también los deseos de morir o de darse muerte. ¿Lo que queda? Eso está en cada instante. Aquí ningún plan cabe ya, ningún proyecto, ni siquiera un día a día. Se vive en la tediosa espera de que en cualquier segundo la espada de Damocles -que inspira cualquier cosa menos miedo o nobleza- caiga como un puñalito o un aguijón sobre el centro de la respiración y todo quede en silencio.
Silencio.

12.8.07

Daos fraternalmente la paz

"Uno debe saber cuándo se ha sido conquistado."
Gladiador

10.8.07

Afo 1

"Lo que tú quieras mi amor." Esta es la llave que abre la caja de los truenos; y toda "caja de truenos" tiene por nombre: esclavitud.

Dijo un gusano-pato a punto de convertirse en anaconda-cisne:

"Se necesita un punto de hartazgo a partir del cual sea necesario poner las cosas en su sitio, golpe a golpe y estertor a estertor. Pero el aburrimiento aburre tanto que es difícil hartarse por nada. Los muertos pasan por delante de mi puerta y son como aire caliente en noche de agosto: importa tan poco que corra como que no."

Hay miles de películas en las que se cuenta cómo convertir a un niño mimado en adulto (Capitanes Intrépidos es una de ellas). Miles de películas en las que se muestra cómo papá y mamá, tal y como Sócrates pontificaba, son mortales y no le queda más remedio al bebé de veinte años para arriba que mojarse la barriga y aprender a dejar de berrear como un cerdito criado entre palmitas.
Y nada educa como la guerra. Absolutamente nada. Ni ganarse el pan de oposición en oposición, ni ir promocionando de concurso en concurso. La guerra es el medio, la realización de uno mismo el fin. Todo lo demás son hemorroides nacidas de estar demasiado tiempo sentado. Las bayonetas de la guerra acaban por cicatrizar cualquier dolencia y le hacen a uno volar hacia la gloria o hacia el infierno (las dos caras de un mismo Cristo.)

9.8.07

Los diez mandamientos

1- Amarás a Dios sobre todas las cosas.
Comentario: ¿A qué Dios? ¿Sobre qué cosas? Así, sin información, como que me veo condenado.
2- No tomarás el nombre de Dios en vano.
Comentario: ¿Como aquellos que le nombran a cada instante? No he conocido a nadie que no le nombre en vano. Difícil veo el cumplimiento.
3-Santificarás las fiestas.
Comentario: ¿Yendo a los hipermercados? ¿Visitando cines? ¿Escuchando música? ¿Viendo la tele? ¿O como se estableció en la formulación del precepto: retirado en un cuarto oscuro y meditando sobre el todo y la nada? Porque si es de esta última manera, difícil veo el cumplimiento. El balido y el lenguaje no se complementan.
4-Honrarás a tu padre y a tu madre.
Comentario: De acuerdo. Que papá me dé dorsalmente y mamá se pose sobre mí frontalmente. Todo sea por el honor.
5-No matarás.
Comentario: Estados Unidos y el resto de los pueblos de la tierra violan esta mandamiento.
6-No cometerás actos impuros.
Comentario: Atención a todas las unidades corporales que en el mundo sean: tijeras y apósitos para cortar la hemorragia.
7-No hurtarás.
Comentario: ¿El fin de las inmobiliarias y del comercio en pleno siglo XXI? Con el debido respeto: ¿por dónde bajamos hasta el infierno?
8-No dirás falso testimonio ni mentiras.
Comentario: En ese caso, ¿de qué hablamos con los compañeros, con la novia, con los amigos, con los padres; con los allegados, con los que se dicen civilizados? ¿De Dios?
9-No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
Comentario: En ese caso, y si alguien me lee, ¿saben de alguna clínica donde lobotomicen al cero? Porque si no, me veo haciendo el amor con el diablo por diez mil eternidades.
10-No codiciarás los bienes ajenos.
Comentario: En eso no hay problema, al menos por mi parte. Nada ajeno me concierne. Me pasa lo mismo que con lo humano, nada humano me concierne, excepto para cantar su absoluta desaparación de la faz de la existencia.
Pajita, comida y siesta.

La princesa sin piernas

Era una beldad que creía bailar como las hadas. El aire no era obstáculo. Los suspiros eran como notas en el pentagrama del vacío. Tenía alas en la espalda y susurros en el pecho. Era bonita, grácil, nenúfar y mártir. Lo era todo para el entusiasmo; no era nada para el aburrimiento y el tedio la despreciaba. Era la mejor bailarina de cualquier harén, la mejor princesa de cualquier reino, un gemido en el estallido de todo orgasmo. Lo era todo. No era nada. La contradicción manaba de todas sus fuentes para hacer perder el alma a cualquier corazón que la anhelara.
Pero siempre hay un elfo de voz gigante que sabe hallar la nanomácula en el corazón y en la belleza ajenas. Y llegó el elfo, disfrazado, a la corte de la princesita princesona. Sólo hizo una minúscula observación, una nanobservación, una apreciación inapreciable para la mayoría -y aún todos somos una inmensa mayoría-. Llegó a sus aposentos y le dijo: "No me volveréis a ver, princesita princesona; así que me permito haceros la más minúscula de las nanobservaciones: no tenéis piernas." Después, el elfo de gigante y pura voz, se retiró al centro del círculo oscuro del que nadie podrá sacarle.
Amén.

Ha habido tres personajes que han pasado a la historia como "maestros de la sospecha": Nietzsche, Freud y Marx. El pensamiento y la cultura no pueden ser lo mismo después de ellos. Estoy de acuerdo, aunque no del todo. Marx era un borrachín que se tiraba a la criada y, entre pedal y pedal, soltaba alguna centella. ¿Soy generalista y no sé de Marx nada? Vale. Acepto "pulpo" como animal de compañía. Pero sé que Hegel, cuya teoría invirtió Marx, ha sido y será mucho más revolucionario que Marx. Pero no es cuestión de entrar aquí a lanzar argumentos. La filosofía está proscrita en este blog. Al menos la filosofía seria; para esa filosofía ya no hay trenes en mi caletre. Respecto a Freud admito eso de "maestro de la sospecha". Y ahí está. ¿Supervalorado? ¿Infravalorado? Está y punto. En cuanto a Nietzsche soy parte interesada y no emito juicios. Simplemente, ahí está su obra, el que quiera que la lea y el que no, pues Santas Pascuas. Sólo una recomendación: si alguien quiere leer a este autor, que comience por "La genealogía de la moral". Si tras la lectura de ese libro, permanece impasible, puede considerarse un Juan Sin Miedo y pasar por el mundo sin temor a verse afectado por nada. Será el perfecto ejecutivo agresivo capaz de vender a su madre por un rayito de Sol.
Y ahora, una pajita y a comer; después siesta y a la cama a dormir.
Con amor,
M.J.C.

Me pidieron un cuento de príncipes. Pero yo no sé contar cuentos, yo no sé nada; yo sólo sé de la misa la media. Pero puedo hablar de príncipes, puedo contar algo de príncipes, puedo usar la palabra "príncipe" e intercalarla por aquí y por allá.
"Había un príncipe, hijo de rey (¡qué redundancia!), que quería ser rey -es decir, deseaba ese "trono-Roca" en el que poder sentarse por el resto de sus días y cagar firmas sobre el papel que después se publicarían en el B.O.E.
Había un príncipe que quería una princesa para no tener que tirar de las siervas de palacio como si fuese un lacayo más. Todo príncipe ha de tener su princesita al lado, a la que cuchi-cuchichear y hacer mimitos con el coronario cetro que le hace real y regio ante las doncellas.
Había un príncipe, tonto y bobo, necio e inculto (o sea, había un príncipe y punto); que de puro príncipe no sabía ser otra cosa que príncipe abocado a rey -siempre y cuando el rey tuviera la dignidad y la decencia de morir (no importa si con realeza o "a lo humano", o sea, cagado de miedo y rabiando por tener que abandonar el jiñatorio trono.)
Así pues, y dejando bien sentado que había un príncipe, veamos: ¿qué sucedió con el príncipe? ¿Qué le hizo destacar? ¿Qué le hizo ser algo más que un mero príncipe de esos que han pasado a la historia y que los guías turísticos nos señalan en los panteones, mientras eructamos en la digestión de la comida? ¡Ámigo! ¡Ahí está el quid de todo relato, narración o cuento! Hay que hacer destacar al principito, darle un toque original y atractivo para los borreguillos de modo que giman de placer: "beee... beee... beee... beee..." Y la verdad, no se me ocurre qué podría hacer original al príncipe de mi historia.
Si hiciese de mi príncipe un maltratador, sería un ciudadano común y vulgar, alguien normal incapaz de distinguirse del resto de los mortales masculinos. En cada macho hay un maltratador en acto o en potencia (lo dicen las mujeres, así que: "palabra de Dios".)
Si hiciese de mi príncipe un borracho, sería un adolescente que termina siendo abuelo con un tonel bajo el brazo y en las arterias. O sea, un ser "humano, demasiado humano", indiscernible del resto de los machos que pueblan cualquier ciudad y que gozan de los favores de las mejores hembras.
Si hiciese de mi príncipe un toxicómano, no sería diferente de cualquier pop-rock-star de los últimos siglos. Un príncipe así aburriría, porque se cuentan por millones.
Si hiciese de mi príncipe un cristiano... :)))) ... (Mejor me callo.)
Si hiciese de mi príncipe una especie de Elegido como el de la novela de Thomas Mann ... :))) ... (Mejor me sigo callando.)
Si hiciese de mi príncipe un representante de Dios en la Tierra, un símbolo del bien y del amor, un estandarte de los valores más nobles y sagrados... le tendría que llamar Fortasec para poder seguir escribiendo :))) y mezclar-lo con generosas dosis de Ribera de Duero.
Si hiciese de mi príncipe uno de esos a los que la pequeña pantalla toma por reputados y dignos de seguir, se me abriría la fisura (anal por más señas) de la risa.
Si hiciese de mi príncipe un padre ejemplar, acabaría el relato con la detención de un pederasta.
Si hiciese de mi príncipe un mártir del amor cortés, un vasallo del Amor y del Honor, me leería menos gente de la que me lee. Y teniendo en cuenta que me leen cero usuarios de media, ¡llegaría a tener un número de lectores negativo! ¡Lo que es la matemática!
Nota: Estoy hablando de "mi" príncipe, un príncipe imaginario, sin ningún parecido con la realidad... y muchísimo menos con nuestra Casa Real. ¿Queda claro? No soy tan loco como para meterme con la Casa Real. ¡Como para meterme yo con la Casa Real! Admiro a la Casa Real, a la cual considero ejemplar frente al resto de monarquías. Su proceder siempre ha sido discreto y pacificador, sin dar el espectáculo que otras casas reales han dado. Y, ante todo, han respetado la libertad de expresión mejor que cualquier totalitarista lo hubiese podido hacer a mediados del siglo XX.
Si hiciese de mi príncipe un actor que consumase los sueños de las mejores teleseries, sería tan verosímil como un invitado de esos programas del "corazón" -es decir, basura y polvo-.
Entonces, ¿qué virtud o acto le concedo a mi príncipe para que pueda participar en el croquis de un relato? Sólo se me ocurre una virtud, o una serie de notas: soledad, abnegación, renuncia. Es decir, mi príncipe sería un mendigo que como mendigo muere. Algo, por lo demás, demasiado visto en la historia del relato. Así que para diferenciarlo un poquito de príncipes similares añadiré que hubo de ser por un tiempo asesino.
Ahora a ver cómo me las compongo para fabricar mi príncipe.
De la historia sólo sé cómo eran sus padres, los reyes. De esos sí puedo contar cosas. Y las cosas que puedo contar, por otra parte, también están dichas. Basta haber visto Henry, retrato de un asesino, para saber cómo eran los reyes. Quizás acentuaría un poco más en mi relato la personalidad del rey, le daría un poco más de crueldad que a Henry Lee Lucas, le igualaría un poco más a mi padre.

Vacas

Hacer de vientre... dar a luz... consagrarse "papá" o "mamá" tras recibir los sacramentos de la (aquí cuatro letras) Madre Iglesia. Eso hace estilo en la piel de uno. Le consagra a uno como televisivo y mártir del confort.
Tener una bañera, una ducha, un bidé, un lavabo... ¡Esencial para olvidar que el cuerpo es un continente, un recipiente, algo que oculta procesos que se denominan "vida", pero que no conviene hacer explícitos!... ¡Y tenéis que ducharos más, marranillos, disimular que hay vísceras por ahí debajo que sudan, exudan y eliminan la total y absoluta toxina que somos!... ¡Y que seremos incluso después de muertos! Recordad aquel episodio histórico en los cementerios de París allá por el siglo XVIII, en que confundieron con fantasmas los ruidos que hacían los gases de los cadáveres. ¡Ya veis! Incluso semanas después de palmarla somos etéreos como gases que tienden a querer librarse de la cochambre del envoltorio.
Y hablando de lo "etéreo", propugno el eterismo como modus vivendi-moriendi. Es la mejor alternativa.
Para los que son alérgicos a sí mismos, hay que desensibilizarse, extirpar la causa de la alergia. ¿Cómo? Pues, deteniéndoos un segundo y mirando alrededor y preguntándoos como si de una pregunta del Un, Dos, Tres se tratara: "Atención, por 0,25 euros por respuesta, cosas que vean a su alrededor y que les permitan fulminar al yo de un plumazo; como por ejemplo: contener la respiración media hora. Un, Dos, Tres; responda otra vez." Así, a bote pronto, os llevabais cien euros en cuarenta y cinco segundos.
Un, Dos, Tres; Un, Dos, Tres; dentro de un momento, volvemos otra vez.

Yendo por partes

PUNTO UNO

En la introducción a Ecce Homo llevada a cabo por Andrés Sánchez Pascual se dice lo siguiente, en relación con un folio que desapareció de dicha obra:

Introducción a Ecce Homo

(Historia de un folio)

Poco después la hermana de Nietzsche, posterior creadora del «Archivo Nietzsche» y contumaz falsificadora de textos de su hermano, sobre todo de cartas, tuvo conocimiento de que existía un folio lleno de insultos contra ella y contra su madre, folio que se encontraba en manos del editor (en ese mismo folio, como luego se ha visto, venían además algunas importantes correcciones de otros pasajes). Por mediación de Peter Gast consiguió rescatarlo. Al mandárselo, el 9 defebrero de 1892, éste le escribe, entre otras cosas, que «es preciso destruirlo>>, cosa que la hermana hizo sin duda, pues ha desaparecido. Pero... Peter Gast había hecho, él mismo, una copia de ese folio, la cual no ha sido descubierta hasta julio de 1969, cuando hace ya mucho tiempo que todos los protagonistas de esta historia han desaparecido. El descubrimiento fue llevado a cabo en Weimar por G. Colli y M. Montinari, editores de la nueva edición de las Obras de Nietzsche, actualmente en curso de realización, a quienes tanto debe la investigación nietzscheana. Por aquella época, 1892, nadie pensaba ciertamente en editar Ecce homo. Si Nietzsche dice en esta obra: « Yo no soy un hombre, soy dinamita», sin duda se creía que no se podía hacerla explotar entregándola al público. Por ello el manuscrito de Ecce homo quedó en manos de Elisabeth Förster- Nietzsche, hasta que en 1908, veinte años después de haber sido escrito por Nietzsche y ocho después de su muerte, se tomó la decisión de publicarlo.
La edición fue llevada a cabo por el profesor de Leipzig Raoul Richter, quien se basó en el manuscrito original pero con algunas «censuras» y, desde luego, sin el discutido § 3 de «Por qué soy yo tan sabio», que fue imposible arrancar a la hermana. Sin duda ésta ya no lo tenía. En su lugar hubo que poner el anterior, esto es, el «tachado» por Nietzsche mediante su último envío, el cual ha venido pasando hasta este momento como el verdaderamente querido por Nietzsche. El texto de Ecce homo quedó fijado desde entonces y en las innumerables ediciones de esta obra que se han sucedido al correr de los años ha permanecido idéntico. Incluso la revolucionaria edición de K. Schlechta (1 956), que tantas falsificaciones descubrió y reveló, realizadas por la hermana, se limita simplemente a reproducir el texto «canónico». Ahora bien, éste era una mezcla de tres elementos: a) un capítulo «tachado» por Nietzsche mismo, b) unos pasajes «censurados» por Peter Gast y por la familia de Nietzsche (tales pasajes, naturalmente, aparecían allí por su ausencia), y c) el resto, lo querido por Nietzsche (a excepción de le eliminado por Peter Gast y por la familia de Nietzsche, que se desconoce).

PUNTO DOS


El texto en cuestión:

3
Considero un gran privilegio el haber tenido el padre que tuve: los campesinos a quienes él predicaba -pues los últimos años fue predicador, tras haber vivido algunos años en la corte de Altenburgo- decían que un ángel habría de tener sin duda un aspecto similar. - Y con esto toco el problema de la raza. Yo soy un aristócrata polaco pur sang [pura sangre], al que ni una sola gota de sangre mala se le ha mezclado, y menos que ninguna, sangre alemana. Cuando busco la antítesis más profunda de mí mismo, la incalculable vulgaridad de los instintos, encuentro siempre a mi madre y a mi hermana, - creer que yo estoy emparentado con tal canaille [gentuza] sería una blasfemia contra mi divinidad. El trato que me dan mi madre y mi hermana, hasta este momento, me inspira un horror indecible: aquí trabaja una perfecta máquina infernal, que conoce con seguridad infalible el instante en que es posible herirme cruentamente - en mis instantes supremos,... pues entonces falta toda fuerza para defenderse contra gusanos venenosos... La contigüidad fisiológica hace posible tal disharmonia praestabilita [desarmonía prestablecida]... Confieso que la objeción más honda contra el «eterno retorno», que es mi pensamiento auténticamente abismal, son siempre mi madre y mi hermana. - Mas también en cuanto polaco soy yo un atavismo inmenso. Siglos habría que retroceder para encontrar a esta raza, la más noble que ha existido en la tierra, con la misma pureza de instintos con que yo la represento. Frente a todo lo que hoy se llama noblesse [ aristocracia] abrigo yo un soberano sentimiento de distinción, - al joven Kaiser alemán no le concedería yo el honor de ser mi cochero. Existe un solo caso en que yo reconozco a mi igual - lo confieso con profunda gratitud. La señora Cósima Wagner es, con mucho, la naturaleza más aristocrática; y, para no decir una palabra de menos, afirmo que Richard Wagner ha sido, con mucho, el hombre más afín a mí... Lo demás es silencio...Todos los conceptos dominantes acerca de grados de parentesco son un insuperable contrasentido fisiológico. El Papa hace negocio todavía hoy con ese contrasentido. Con quien menos se está emparentado es con los propios padres: estar emparentado con ellos constituiría el signo extremo de vulgaridad. Las naturalezas superiores tienen su origen en algo infinitamente anterior y para llegar a ellas ha sido necesario estar reuniendo, ahorrando, acumulando durante larguísimo tiempo. Los grandes individuos son los más antiguos: yo no lo entiendo, pero Julio César podría ser mi padre - o Alejandro, ese Dioniso de carne y hueso... En el instante en que escribo esto me trae el correo una cabeza de Dioniso...


PUNTO TRES (Y COROLARIO)


La familia de uno (en especial padres y hermanos), siempre estará ahí para castrar, mutilar, humillar y enfangar la genialidad de uno. De hecho, toda genialidad nace de lo podrido, de nuestros padres. En cualquier libro de antropología se puede ver demostrado, con mayor o menor cientificidad, que la relación padre-hijo es siempre de antagonismo; el padre ve amenazado su poder y pone infinitas pruebas (ritos de paso) al vástago para que se pueda considerar digno de esa rama del árbol que el padre representa. Asímismo, es casi universal la relación de afecto y protección que existe entre abuelos y nietos, debido a que el poder no se ve amenazado y no hay nada que salvaguardar.


Así pues, deseemos lo mejor para nuestros progenitores. ¿Y qué mejor deseo que la paz?:

Y, a partir de aquí, en efecto, lo demás es silencio.

M.J.C.

7.8.07

Cuando caiga la tarde...


... el resentimiento se te habrá convertido en ley y los años en experiencia.
Comprenderás lo que vale un verso y una herida de sangre en la mente vacía que se palpa como un cuerpo desahuciado.
Y ya no te dará igual todo; cuando caiga la tarde no te dará igual todo. Comenzarás a pedir, a rogar, a reclamar cosas pensadas como tuyas: será la señal de que el final está muy cerca, tan cerca que ni te lo esperas.
Cuando caiga la tarde
Yo estaré ciego.
Estarán ciegos aquellos que no deseen volver.
Y hoy, que la tarde ha caído -no está cayendo, sino que ha caído-, ya lo entiendes todo.
En el arco iris que siempre fue tuyo en la realidad -pero no en tu pecado: la moral, el sentir y creer que los demás merecen algo aceptable- estaban las respuestas que hoy la decepción deja en el muro.
Esta es tarde de últimas decepciones; las genuinas decepciones siempre son últimas.
Pero ahora, en el fin de la tarde y ya ocaso, se muere en la indiferencia, sin alardes, solo.


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