La Selva de Próspero
Sapere aude!
30.8.05
29.8.05
Amanece
El día amaneció tormentoso. Gracias al pan Bimbo ha vuelto la calma. ¡Tenía tanta hambre! No hay nada como una bolsa de pan Bimbo para desayunar. Hoy no creo que pudiera alimentarme de otra cosa.
28.8.05
Las noticias neutrales, las deducciones fatales. [Post provisional]
Encuesta en El Mundo:
"Al 91,2 % de los españoles no le preocupa volver al trabajo".
Ese es el titular. ¿Significa que el español ama el trabajo? :)
Quizás si unimos ese titular a otros que afirman que en las parejas, la edad de cuyos miembros oscila entre 40 - 70 años, se ha quintuplicado el índice de divorcios en España y que la cifra va en ascenso, las cosas estén más claras ;)
27.8.05
Recuerdo un fragmento de una obra que vi: Los últimos días de Inmanuel Kant contados por E.T.A. Hoffmann de Alfonso Sastre.
(Amigos)
-¡Vamos, vamos, señor Kant! Pero si está usted mejor cada día.
(Con la voz débil, apagada y temblorosa... como hablando consigo mismo en un mundo a años luz del nuestro)
Kant: Sí... sí... Esto me recuerda aquello de aquel anciano que llegaba al fin de sus días y al que sus amigos le decían eso, que se encontraba mejor: "¡Claro, claro! Si lo sé... , decía, ¡Como que me estoy muriendo de mejoría!"
(Los amigos)
-Jajajaja. Muy ocurrente, señor Kant.
(De nuevo Kant, sin haber oído las risas de los amigos)
Kant: Sí... Sí... Esto me recuerda aquello de aquel anciano que llegaba al fin de sus días y al que sus amigos le decían eso, que se encontraba mejor. "¡Claro, claro! Si lo sé..., decía, ¡Como que me estoy muriendo de mejoría!"
(Algunos amigos vuelven a reír, otros callan percibiendo algo)
(Kant, con voz más lánguida, apagándose, como hundiéndose poquito a poco en su universo)
Kant: Sí, sí... Esto me recuerda aquello de aquel anciano que... llegaba al fin... de sus días... y al que sus amigos le decían eso, ... que se encontraba mejor... "¡Claro, claro! Si lo sé... decía ¡Como que me... estoy... muriendo... de mejoría."
(Silencio. Los amigos vuelven la mirada, respetuosos, entristecidos, apagados. Kant reclina la cabeza sobre su pecho y no se sabe si ha quedado dormido o ha llegado el final. Las luces se van apagando hasta que el escenario queda totalmente a oscuras).
Cosas... vacíos... indolencias
[Antes que nada, veo que has velado por mí desde ahí arriba, chiquitinaja... Bueno, ya sabes que cada noche, cuando me retire al lago de los sueños, lo haré como si fuese a encontrarte de nuevo y para siempre.]
He salido como un autómata, con la plena decisión -plena de ausencia- de no llenar el vacío. Y entonces, otra vez, la sonrisa de la mujer del kiosco y su alabanza de mi sonrisa. Hoy ha sucedido algo "especial". Después de preguntar por unos suplementos y cuando me despedía, ella dijo sonriente: "De nada... Hasta mañana chiqu.." Iba a decir "chiqui". Dice "chiqui" a las personas a las que tiene gran afecto. A su marido siempre: "No, chiqui, mejor aquí, en estos expositores" "¡Venga, chiqui! Ahora te toca a ti ir a tomarte una caña, ya me quedo yo." Tanto ella como su marido alaban mi sonrisa. Ayer me decía: "Se nota que está usted de vacaciones. Ahora no se ilumina la mañana hasta las diez y media o las once. Ya sabe. Lo digo por su sonrisa. Nunca, nunca se ha levantado usted sin una sonrisa." "Debe haber mucha más gente que sonría", contesté. "¿A primera hora de la mañana? ¿Recién levantados? Nadie, se lo aseguro, nadie."
Me siento halagado de que mi sonrisa despierte en ella y en su marido una sonrisa. Por el contrario, en mis compañeros de trabajo despierta una absoluta inquina y desasosiego: "¿Cómo se puede venir a esta mierda así de sonriente? ¿Tienes un tic?" Esto lo dice el amargado de la planta. Sin embargo, otros compensan esa actitud: "¡Vaya! Algo bueno debe tener esto cuando siempre vienes tan feliz." Y sonríen.
Mientras, en el interior de la envoltura, un retrato envejece espantosamente y muestra toda la podredumbre que el tiempo ha ido depositando como en el cono de deyección de un glaciar. Como si por cada sonrisa lanzada a los demás una pústula de vacío manchase el lienzo del alma.
En medio, víctima de esas fuerzas que ascienden y descienden, yo, el yo, esa varita que quiere inflarse con lo que sea cuando la voluntad se inflama. Pero la varita se extingue poco a poco con el Voltarén "one million" del vacío: el mejor, sin duda, de los antiinflamatorios.
Hoy, al despertar, esa varita se imaginaba tan ancha como el planeta. Se sentía henchida de gracia por que una melodía navegase hasta un corazón amigo y querido. Pero el plumífero de Poe graznaba sobre las rosas que florecían: "Never more... never more... never more..." Y yo me digo: "Querido grajo, ¿por qué no te calzas un Voltarén de forma cónica u ovoide por donde yo me sé y me dejas ilusionarme un poco? Creo que tienes demasiado inflamado el pesimismo". El grajo me mira, piensa, guarda unos segundos de silencio y... "Never more... never more... never more". ¡En fin! Cada grajo con su tema.
26.8.05
La mort du loup
Yo creo... Sí... Yo creo que vas a estar ahí. Sé que estás ahí. Lo siento y eso es suficiente.
No he estado solo mientras estuviste aquí. Y no lo estoy ahora, porque me calma saber que esperas. Todos esperamos.
¿Nos vamos? ¡Venga!
Cuéntame un cuento, Satán.
Érase una vez un rey que decidió contraer matrimonio.
-Me casaré, dijo, con aquella doncella que sepa cantar el aria de La doble vida de Verónica.
En esto apareció Touches, el bufón.
-Majestad, ¿he oído bien? ¿Por fin habéis decidido casaros?
-Pero sólo con aquella doncella capaz de cantar ese aria.
-Majestad, con el debido respeto y sin la debida prudencia que me aconseja conservar la cabeza sobre los hombros. ¿No creéis que es difícil, si no imposible, conseguir tal cosa?
-Daos cuenta, bufón, de que la que supere la prueba será reina. Además, mi reino cuenta con las mejores voces del mundo.
-Mi señor, yo no pongo en duda que exista voz de tal magnificencia. Yo cuestiono que exista doncellería alguna, majestad.
-Sois mal pensado, bufón, muy mal pensado. Pero sé que sois de ese talante sarcástico y mordaz. Por eso estáis a mi servicio.
-No obstante, coronada alteza, no es eso lo que me llama la atención, sino otras cosas que no sé si permitiréis que os comente.
-Habla, Touches. Tienes licencia para brincar con tu palabra.
-¡Gracias, coronada majestad! Me pregunto si, de existir tal doncella capaz de entonar tal aria, seríais feliz en vuestro matrimonio. La doncellez y el bel canto no suponen... felicidad... Es sólo una opinión de bufón, mi señor.
-Pero reconoced, chocarrero palaciego, que doncellez y voz pura por fuerza han de conllevar belleza en cuerpo y alma. No caben tales atributos en mala persona.
-Alteza, con el debido respeblablá, la belleza y la bondad en nuestro mundo no suelen ir de la mano. Más bien suelen ir de dientes. Pero, ¡sea! Supongamos que la voz cristalina y pura modulada en tales vericuetos armónicos fuese garantía de todo lo demás. (No hablo de doncellez, majestad, porque desde el primer día os juré ser fiel a mis convicciones... Y de pocas cosas estoy tan convencido como de la ausencia de tal animal mitológico. De todas formas, la doncellez no es cosa de virtud, sino de naturaleza.)... Pues bien, aun suponiendo esto, hay algo que suscita mi curiosidad.
-Y, ¿qué es ello, payasete Touches?
-Imaginad que sois casado con mujer de pura voz, de pura belleza y de moderada bondad. ¿Os bastaría eso?
-¡Y a quien no! Muchos vivirían mil vidas a la busca de tal diamante.
-¡Oh, Majestad de coronada testa! Os veo entusiasmado. Pero, ¡veréis! Resulta que tengo un cachorro... Por cierto, no os lo he presentado, se llama Viesen...
-Un momento, Touches. ¿Animales en mi palacio? Te consentí a ti y a nadie más. ¿Qué bichos me traes ahora?
-Majestad, sabed que Viesen (apócope de Vieja Sensación) sería mejor servidor de vos que yo. Así pues, si habéis de elegir entre un bufón y un cachorro para aconsejaros, decapitadme y dejad vivo en mi lugar a Viesen. Os aseguro que nadie será más escéptico y velará más por vuestra dignidad que él.
-¡Venga, venga! No te pongas dramático. Sea. ¡A ver! ¿Qué dijo Viesen?
-Gracias, mi rey. Pues resulta que anoche Viesen -un tanto profeta- me dijo que era probable que vos, hastiado de tanta soledad y silencio, decidierais cometer matrimonio. Entonces me dijo lo siguiente: "¿Qué estima más el rey? ¿La libertad que se confunde con la veleidad y el capricho o la fidelidad que lo entrega todo?" No entendí muy bien qué quería decir. Pero ahora que habéis lanzado vuestro edicto, os traslado la pregunta.
-Touches, no dudéis que de decapitar a alguien, decapitaría a Viesen. Pero, antes de responder yo, ¿qué respondes tú, bufón?
-Mmm... Un canto, una belleza y una bondad que sirven a todos, sin distinción; y que proclama bajo el estandarte de una, en mi opinión, equívoca "libertad" la plena entrega al mundo... os hace... prescindible, alteza. Muy prescindible. Tan prescindible como la fidelidad, la cual deja en el acto de ser un valor, para convertirse en una costumbre reaccionaria. (Comprended que es Viesen quien habla, no yo).
-Touches, ¿podemos hablar en plata?
-No tenéis que pedirme permiso. Por mí, incluso en barro. La palabra es barro, mi señor.
-Pues bien, bufón, sumerjámonos en el lodo. ¿Dudáis de la fidelidad y la entrega en mis súbditos? ¿Hasta este punto hemos llegado en que ningún afecto tiene garantías de permanencia?
-Señor, somos retales de impresiones. Nadie es capaz de ser fiel ni a sí mismo. ¿Cómo exigir esto para con alguien que, tras los vientos ácidos de la convivencia, no verá en el otro más que el zoco de la rutina? Sólo un lienzo puede mantener la belleza de las hadas; pero el corazón del pintor se pudre irremediablemente.
-Touches, creo que tomaré a Viesen como animal de compañía. Me temo que es el mejor amigo del hombre. Tráeme a tu perro.
-¡Oh! No es un cánido, señor. Es un cachorro de dragón y no podría dároslo. Entendedme: no cuadra con valores de rey, sino con las convicciones de esta escoria que os habla.
-Touches, en lo sucesivo, ven a mi presencia cuando te lo solicite. Ahora llama a mi senescal y que me traiga una botella de ginebra. ¡Ah! Y al boticario... Una caja de los somníferos que él ya sabe.
-De acuerdo, alteza.
(Una vez fuera de palacio, dirigiéndose a Viesen)
-Fiu... fiu... ¡Hola, guapo! ¿Sabes? Le he hablado al rey de lo que me dijiste anoche. ¿Y sabes una cosa? Creo que dentro de poco se instaura la república. Me da a mí que vemos al rey pendiendo de un árbol en menos de quince días.
-Arf... arf....arf... Auuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.
Dulces sueños
Pesadillas. Todos los caminos cambiaban a cada instante. Mirando al suelo, al elevar la mirada todo era distinto. Y me encontré en un camino sin salida, rodeado de setos bajo los cuales estaba el vacío. A pocos metros gritos de gente que se divertía en una playa. Pero yo no podía comunicar con nadie. Era el final.
Y siempre las mismas calles, rodeadas, pisadas hasta la saciedad intentando encontrar la calle; pero no es posible. Los túneles del metro se convierten en la alternativa para viajar más rápido. Pero no hay metro, sino corrientes de agua que te transportan rápidamente a no sé dónde. Detrás de mí o delante de mí un amigo de la infancia. Y pasamos por galerías y galerías hasta desembocar en los vestuarios inmensos y vacíos de lo que parece ser un enorme hospital para enfermos terminales.
Y ascensores que nunca paran en la planta deseada. No quieres que paren en ninguna otra planta, no quieres ver qué hay en cada planta; pero lo ves, lo acabas viendo. Aunque no hay grandes sorpresas. Pero ese momento en que las puertas se abren en la planta que no has pulsado es terrorífico... y no puedes salir del sueño.
Y paseando por una calle que conozco encuentro a viejos conocidos. Uno de ellos murió hace tiempo, pero conserva su genio. Todos siguen un plan; yo me separo. En todas partes se comenta que ha sucedido una tragedia y habrá una concentración por las víctimas. Logro hacerme con un objeto conmemorativo: no sé qué es, es como un colador, como un cazamariposas negro... y he de correr y correr para que esa bóveda de red se infle y haga honor a las víctimas.
Una profesora nos hace leer cosas; pero cuando llega el turno de mi amigo de la infancia y el mío nos arrebata el cuadernillo y vuelve a pasarlo a los demás. Nos dice que nos conoce muy bien y que no tiene sentido que leamos eso, que cambiaremos su sentido. Entonces salgo a la calle. Se avecina una tormenta. Me pongo los auriculares y camino. La música es preciosa. Debo quitarme los auriculares porque veo gesticular a una compañera de trabajo. La veo sonreír y escucho lo que dice. Solo quiere saludarme, ve que tengo prisa y no me molesta. Ya no puedo volver a ponerme los auriculares, las calles vuelven a cambiar de posición y yo vuelvo a estar en un laberinto. El final.
25.8.05
Omega
En este instante, en este preciso instante todo se revela.
Uno más... uno menos... lo que fue... lo que no será. Da igual. Hay tranquilidad cuando todo está acabado. Y, en verdad, todo está acabado. No hay nada que decir. Quizás exclamaría "¡por fin!", porque es el fin y puedo exclamarlo. Esa es la fuerza y la virtud de salir por el propio pie.
La ciudad ahora está limpia. Respiro tranquilidad y no ser. ¡Por fin no ser y sentirlo! Y ya no más "mañana" ni "pasado mañana" ni las largas peroratas del consuelo.
No más latidos sin nadie a quien dirigirlos.
Hoy he vuelto a padecer la vieja sensación.
Hay una vieja sensación que nunca me va a abandonar. Cuando creo que no está y que "he crecido" lo suficiente como para contrarrestarla, vuelve. Admito esa sensación dañina y caótica. Forma parte de mí y de mi personalidad. Sólo quien la viva y la sienta puede juzgar con conocimiento de causa. Ese haz de impresiones que yo soy, esa resultante de fuerzas en apariencia compleja, se justifica desde mi vieja sensación.
Soy capaz de una gran ternura, aunque se me niegue el manifestarla. Soy capaz de un gran cariño, aunque su expresión haya de permanecer en silencio. Me enamoro fácilmente, deseo con intensidad; amo la vida, vibro con la presencia de alguien a mi lado: una sonrisa, un beso, una caricia, una palabra amable sacan lo mejor de mí. Y lo mejor de mí agrada a los otros. Soy feliz y son felices. Amo y aman. Deseo y desean. Entonces, ¿por qué esta permanente retirada de los afectos y esta huida? Es muy sencillo: por esta vieja sensación que hace unos minutos se ha anunciado en la boca de mi estómago.
Es triste reconocer que sólo la ira, pensar mal, desconfiar; hallar lo vulnerable y necio del otro, encontrar su lado "humano" es lo único que calma el hambre de esta triste y lamentable sensación. Es tan intensa como su opuesta: la sensación grata de comprobar que hay ángeles pululando por ahí que quizás me habrían acogido bajo sus alas. Ángeles que mi vieja sensación ha desechado... Porque en la balanza de la felicidad hay un platillo con lo que gratifica y otro con lo que desasosiega; lo primero es efímero, lo segundo nunca te abandona.
Y ahora, con este nudo en el estómago, con esta amarga impotencia he de coger una de esas identidades que me salvan. No es una máscara, sino un aspecto que me ayude a seguir aquí, entre la grisura de lo moribundo. Porque nadie es capaz de amar por mucho tiempo. Absolutamente nadie. Si hubiese estado convencido de eso mínimamente, hubiese arriesgado una y mil veces. Pero cada vez que quieres a alguien y todo uno se estremece, algo dentro pide todo y para siempre, mientras una fría lucidez -a la que sirve mi vieja sensación- apunta con su garra y señala que sólo se ofrece algo y por poco tiempo.
Así pues me refugiaré dentro de mí, en el salón de las máscaras, y contaré a todas ellas que la vieja sensación ha vuelto a hacer acto de presencia. Ésta será una noche lúgubre, lo sé; pero no me voy a evadir de ningún modo. Quiero que surja de una vez por todas una resultante que acabe con eso que ha echado a perder mi vida. Aunque esto no será posible, lo sé; porque entre esas máscaras están aquellos que comprendieron que las palabras bellas, los gestos amables, los besos a la luz de la luna... todo lo que mueve el corazón... no hace más que preparar el gran infarto.
Mendigos, parias, apátridas; rebeldes, conjurados, proscritos; marcados, ocultos, oscuros y prohibidos; caídos... ¿Quién sabe? Es posible que ellos hubiesen sentido esta misma vieja sensación en la boca del estómago. Por eso buscaron la fidelidad en el único sitio donde se puede y debe mantener: en las tinieblas.
Padre Nuestro que estás en los cielos...
No sé lo que me va a pasar ahí fuera. Cuando se sale a la calle hay que inmunizarse y hacer oídos sordos a todo lo que puede sobrevenir mientras deambulas.
Hay un comando -una instrucción- que permite ir tirando: "Día número x viviendo de prestado". Es idóneo para dar pasos sin cuestionarse nada.
No sé por qué, me ha venido a la memoria ahora mismo un texto de Naguib Mahfuz, la primera de sus Dialogadas: Bajo la marquesina. Andar solo, sin esperanzas y vacío es como estar bajo una marquesina así. La moral es cosa de los otros, de los que quieren jugar ese juego. La vida en estos días no incluye en su ocio ese tipo de juegos. Todo se consume light y descafeinado. Heroísmo de cartón piedra, amistad de cartón piedra, solidaridad de salón y arrojo de sofá; y todo ello bajo la cúpula de unos derechos que se imaginan consolidados. De otro modo, quizás, no se podría vivir.
Todo se consume descafeinado; menos el café que salgo a tomar en un chiringuito de la jungla. Después, si hemos vuelto, se retornará a la realidad con un buen somnífero.
22.8.05
Comentario a una película.
El sábado y el domingo, en la 2, Sublevación en el gueto. Una película estremecedora y agobiante. El tema es conocido, aunque quizás no lo suficiente: el proceder de los nazis contra los judíos.
Este film se dejaba ver a pesar de todo. Como El pianista -otra obra de arte-. No así La lista de Spielberg, tras cuya visión uno lamenta haber perdido las horas de ese metraje tan absurdamente.
19.8.05
Guau
Muchas cosas de las que escribimos son frívolas; y otras son serias. Pero me cuesta discernir cuáles son de un tipo y cuáles de otro. Porque a veces es la intención la que confiere frivolidad o seriedad y no el significado de las palabras.
A veces escribimos para expresar los sentimientos; a veces para crearlos mientras escribimos. La mayoría de las veces escribimos y fingimos -inseparablemente-.
Por otro lado, una opinión expresada por aquí puede tener mayor o menor transcendencia según la amplitud que desees darle. En esto -como en todo- hay que saber venderse. Y tarde o temprano esta forma de comunicación también será reventada por los mass media. Uno debería picar de blog en blog y comentar y hacerse notar y socializar... Ser gregario y comunitario, encontrar la piara en la que acoplarse. Salvo que te conviertas en un lobo estepario o en un perro verde. En ese caso escribir y poner una cinta con tu voz mientras duermes hacen el mismo efecto.
Guau.
18.8.05
Anya

Bastan unos acordes para revitalizar la magia. Van del minuto 4:57 al minuto 10:08 de la canción. Y cuando revitalizas algo te das cuenta de que es porque estaba -y está muerto-. Y ese espacio que va del minuto 7:11 al 8:14 es más elocuente que cualquier oráculo. Gocémoslo (padezcámoslo) en actitud de santo asombro. Aquellos ocasos no volverán.
17.8.05
Sonrisa macabra
El día transcurre según lo previsto:
-Un post que consistía en una transcripción de tres páginas del libro de Maurice Bardeche sobre Céline, pasada media hora: "enable to no sé qué to no se cuántos.... error en bloggernoséqué y bloggernosécuánto... Post a hacer puñetas".
-Visita a hospital. Pérdida del libro de Bardeche. Vuelta a hospital. Recuperación del libro de Bardeche.
-Visita de Pepe Gotera y Otilio para reparar persiana. Factura modesta: 100 euros. La propietaria no coge el teléfono.
-Colon en perfecto estado de irritación. Dudo que pudiese descubrir América en este estado. Gran miedo de que Drácula se enamore de mí o de Dolores, la novia de Espidifen y de Gelocatil.
-Temblina per tutto corpore, angustia, miedo; crisis existencial. Sed para parar un tren. A quienes digan que la cerveza quita la sed, me ofrezco como prueba viviente de que no es así. O, de ser así, no gano para calmarla. Y, para colmo, ¿quién me ayudará a llevar las botellas al contenedor? ¿Hay asistencia del ayuntamiento? Deberían considerar que hay vidrio para construir otro Palacio de Cristal.
-Mi único amigo de vacaciones y no sé manejar el revólver. (Y aunque supiera, no tengo licencia de armas y yo, a pesar de ser mu canalla, soy legal).
¿Cómo terminára este pu... rísimo día?
(Escribo esto para alegría de mis enemigos, que tanto me han dejado de ayudar en mi carrera)
Cosas que hacer en Majerit cuando estás de vacaciones.
- Desayunar de un modo especial. Fijarme en la camarera, en sus cabellos castaños, en su movimiento gracioso; sentir su amabilidad y enamorarme por ello.
- Comprar el periódico. Sentirme orgulloso de ese "¡Como me gusta su sonrisa!" que me lanza la mujer del quiosco. "¡Usted tiene una sonrisa contagiosa!" Y yo nunca tengo el arrojo de decirla que si compro el periódico es porque es de las pocas personas en las que veo y aprecio una alegría natural. Y ese momento y esa sonrisa me valen para comenzar el día.
- Esperar y esperar y esperar la llamada de Pepe Gotera y Otilio para reparar y reparar y reparar. Es un mal necesario.
- Visitar un hospital y, al entrar, convertirme en ese vacío que ya se hace automáticamente ante casi todo. ("Casi todo", porque la camarera y la mujer del quiosco aún permanecen).
- Ver todo lo que me rodea frenando un poco el impulso crítico y destructivo. Sin embargo, ese impulso no se ha visto falseado en ningún momento. Inexorablemente se ha cumplido el "piensa mal y acertarás". Me limitaré a ver en presente, sin ilusiones, también sin escudo y sin coraza; pero con la mano sobre el puño de la espada para morir matando.
- Ordenar lecturas oscuras que ahora muestran toda su claridad; y mandar a la hoguera del cubo de la basura las lecturas luminosas que han oscurecido. Ordenar la música y los films que me rodean. Ordenar y ordenar y ordenar; pero no mandar.
- Saber ignorar, aprender a ignorar. Nunca aprendes suficiente. Hay mucho que ignorar. Y sobre todo, ser mosaico, puramente veterotestamentario en eso del "ojo por ojo...". Y he de recuperar mucho tiempo perdido -es un decir- en ese aspecto. Pero hacía falta esta lluvia para diluir las pinturas del payaso.
- Ir al cine. Un compañero me decía que quien no va al cine con una mínima frecuencia es porque teme verse a sí mismo en la oscuridad de la sala; o porque es incapaz de abrirse al mundo. (Después de dos vinitos me convenció de esa verdad).
- Buscar y después leer un libro sobre el gusto, a ser posible el de David Hume: Ensayos sobre el gusto. Estará superagotado, pero el placer de la búsqueda es eso: un placer, ¡un gusto! Creo que tras su lectura seré incapaz (como siempre) de calificar los gustos. ¡Ah, el viejo Hume!
- Escuchar Una palabra de Carlos Varela y bendecir la especial sensibilidad de alguna gente.
- Preparar el viaje.
- Soportar el calor.
- Enterrar a los muertos.
16.8.05
La compi y las fotos.

-Mira, en esta estoy haciendo el pino...
-Y, ¡mira!... ¡mira!... ¡mira! Aquí estamos haciendo un triple gazmoñete liviano temporal con tirabuzón y vuelta al ruedo. ¿No es preciosa?
-Y en esta alcanzábamos la cima del Aconcagua desde el Everest. No hemos salido bien, pero se nos ve, que es lo que importa.
-En esta salgo con la jeta torcida; pero la culpa es de la lente, que se enamoró de la azafata que coordinaba los vuelos Madrid - Sanchidrián - Peloponeso.
-¡Uy, mira esta, mira esta! ¡Aquí salimos preciosos! Me la sacó mi cuñado político. ¿No ves cómo me luce el pelo? Aquí era de madrugada, además de que por mayo era por mayo cuando hace la caló...
-En esta sale mi biznieto segundo con su nuera y con mi abuela. Nos la sacamos en Piraguas de Acartonados. Me gusta esa foto. ¿A que es bonita?
-¡Oh!... ¡oh!... ¡oh!... Mira, mira, mira. Esta foto es divina. Salgo yo luciendo la exuberancia marina de mis deseos oleaginosos en medio de una turbulencia astral de colapsos desiderativos. Creo que me habían hecho el amor por la mañana. Por eso tengo una expresión de arrobamiento finisecular y libidinoso.
-Aquí estamos mi marido y yo con las tres niñas. ¡Qué foto tan maja! Mira a la menor haciendo el pino. ¿A que es graciosa? ¡Se puso perdida! Le tuve que pegar dos guantazos para que dejase de mancharse. ¡Que luego tengo que llamar a la flota de criadas más de dos veces al día!
-En esta foto está él, ella, nosotros, vosotros; ellos y además el Espíritu Santo que en esos momentos estaba de visita.
-¡Oigh! ¡Oihg! ¡Mira estaestaestaestaesta! En este sitio solo han estado los muy importantes, los grandes, los que pueden. Y mira, mira, mira: esos somos nosotros. ¿Qué te parece? ¡Ufff! Esta la enmarco, la enmarco. ¡Nos costó llegar! Pero dicen que es un sitio al que muy pocos van, muy muy muy pocos. Y mira: ¡ahí estoy! Jajajaja. ¿No es magnificat de la morte? Puntos como ese solo hay dos más en la Tierra.
-En esta sale mi hija mayor, el portero de la finca y el chófer. La sonrisa del portero y del chófer me mosquea. Parece delatar que fueron ellos los que me pusieron feliz para la foto que te enseñé antes. ¡Pero bueno! Espera, que te enseño otra...
-Mira, aquí estoy con mi hermana y con mi sobrina segunda. Nos la sacamos en Estriden de Monegasch. A los que les machaco con la foto dicen que estoy ovarial de nubilamiento y encandilaje. ¿Tú qué crees? ¿Estoy guapa?
-Aquí estoy en Tenerife con el pagador. (El pagador es el que está detrás del camello). Jajajaja. Le dio por llevarme y me dije: "¿por qué no?" ¿Te gusta? ¿No has estado en Tenerife? ¡Jomío! No sales nunca, joder. ¡Bueno, da igual! Yo viajo por los dos.... Jajajaja.
¡Disculpa, disculpa! ¿Quedan muchas fotos por ver?
-¡Pero si no he empezado, amor de mis nivelaciones! Tengo 165 álbumes del último mes y otros tantos del anterior... ¿Qué pasa? ¿Ya te has aburrido?... ¡Dios! ¡Qué poco espíritu tienes, jomío!
No es eso, no es eso... Luego seguimos... Es que necesito v o m i t a r.
-¡Ay, los hombres de hoy en día! ¡Menos mal que los hay a montones! ¡Que si no!... ¡En fin! ¡Anda, vomita hijo, vomita! ¡Ufff! Si no fuera por el caso que me haces, ya te había mandado a la mierda como a todo quisqui. ¡Pero venga! Vomita, toma un Primperán y vuelve; que me aburro.
(Dando palmas)
-¡Camarero! ¡Camarero!...
-Dígame señora.
-Por favor, póngame otras tres birras. ¡Ah! De aperitivo y por eso de acompañar traiga un bufón, un sucedáneo de emperador y una toalla para empapelar... ¡Poco hechos -pero tampoco contrahechos-! Jajajaja. Jajajaja.
(Para sus adentros)
-¡Me encaaaanta ser mujerrr! Sencillamente, ¡me encaaaanta! ¡Es tan dulce sufrir tannnto!
15.8.05
Fragmento de "La palomita de Rotterdam" de Buchanan Lichtenberg
-Lo sé, Zurita. Si a mí lo que me pasa es que querría que todos los gusanos se convirtiesen en mariposas. Y no me doy cuenta de que esta gusanera no da para tanto.
-Eres mu novle y gayardo. Pero cumplí el principio de Peter cuando aprendí el avecedario. Sin envargo tú te obstinas en amarme. Te pierde la compasión; siempre te pierde la compasión.
-No te equivoques, Zurita. Intenté que al menos supieses sumar y multiplicar; pero es vano luchar contra el destino.
-Mui bano, Rodaballio; muy bano. Pero siempre llebo un dizionario bajo el sovaco para recordarme de ti.
-¡No, Zurita! ¡No! Que al menos el alimento vaya a bocas que sepan digerirlo.
11.8.05

De nuevo aquí y ahora. Una imagen, mil palabras: lo que gustes. Ya no hay nada que decir ni nada que ver. No he encontrado un solo argumento que pudiese sostener algo. Ni uno solo. Todos se han mostrado lábiles. No quedan sarcasmos. No queda vanagloria ni desprecio. Todo condensado en un punto. Todo disperso. Es la ocasión, ni próxima ni remota, sino la mera y puntual ocasión. Ocasión, punto, instante. Nada que se prolongue más allá de la extinción. Hic et nunc. Consunción.
MJC
10.8.05
Hacia ti, lejos, lejos, muy lejos del laberinto.

Jeunes Filles Paysage

Tu sais, je n'ai jamais été aussi heureux que ce matin-là
Nous marchions sur une plage un peu comme celle-ci
C'était l'automne, un automne où il faisait beau
Une saison qui n'existe que dans le Nord de l'Amérique
Là-bas on l'appelle l'été indien
Mais c'était tout simplement le nôtre
Avec ta robe longue tu ressemblais
A une aquarelle de Marie Laurencin
Et je me souviens, je me souviens très bien
De ce que je t'ai dit ce matin-là Il y a un an, y a un siècle, y a une éternité
On ira où tu voudras, quand tu voudras
Et on s'aimera encore, lorsque l'amour sera mort
Toute la vie sera pareille à ce matin
Aux couleurs de l'été indien
Aujourd'hui je suis très loin de ce matin d'automne
Mais c'est comme si j'y étais. Je pense à toi.
Où es-tu? Que fais-tu? Est-ce que j'existe encore pour toi?
Je regarde cette vague qui n'atteindra jamais la dune
Tu vois, comme elle je reviens en arrière
Comme elle je me couche sur le sable
Et je me souviens, je me souviens des marées hautes
Du soleil et du bonheur qui passaient sur la mer
Il y a une éternité, un siècle, il y a un an
On ira où tu voudras, quand tu voudras
Et on s'aimera encore lorsque l'amour sera mort
Toute la vie sera pareille à ce matin
Aux couleurs de l'été indien
[14714] Joe Dassin "L'été indien - Texte soumis aux Droits d'Auteur - Réservé à un usage privé ou éducatif.
8.8.05
Child In Time

Dulce niño al día
Verás la línea,
la línea que está trazada
entre el bien y el mal.
Mira al ciego
que dispara al mundo.
Balas que vuelan
causando bajas.
Si has sido malo,
oh, Señor, apuesto que lo has sido,
y no te ha
alcanzado
el plomo que vuela,
será mejor que cierres los ojos
y agaches la cabeza,
y esperes el retroceso del arma.
7.8.05
L'amour
L'AMOUR BON DIEU L'AMOUR
Charles Aznavour
L'amour bon Dieu l'amour
Vainqueur ou bien perdant
L'amour je veux dormir
L'amour faut que je rentre
L'amour avec les yeux
L'amour avec le ventre
L'amour à contre coeur
L'amour à contre temps
L'amour bon Dieu l'amour
Présenté par parents
Avec un vieux débris
En attendant qu'il lâche
L'amour en viager
Pour le magot qu'il cache
Où jeunesse et beauté
S'offrent au plus mourant
L'amour
Avec des hauts avec des bas de soie
Avec une ingénue avec une cocotte
L'amour à la cosaque en conservant ses bottes
L'amour de 5 à 7 l'amour à la papa
L'amour bon Dieu l'amour
Qui rend fou qui rend fort
Dans la paille ou le foin
Avec une sultane
Les jupes retroussées comme une paysanne
Et qui du bouche à bouche
Conduit au corps à corps
L'amour bon Dieu l'amour
Ça tourne à l'obsession chacun à sa façon
Le voit et l'interprète
Il encombre les coeurs il fait tourner les têtes
Se glisse dans le lit et les conversations
L'amour bon Dieu l'amour
Qu'on fait à temps perdu
L'amour sain
L'amour jeu l'amour entre deux portes
Celui qui met à plat et celui qui transporte
Avec des accessoires ou avec les mains nues
L'amour en travesti
En faux cul et faux sein
L'amour fleur d'oranger
Qui appelle sa mère
L'amour vient je te prends
Sous la porte cochère
L'amour hurle moins fort
Pense un peu aux voisins
L'amour bon Dieu l'amour
On y revient toujours
Tout comme l'assassin
Sur le lieu de son crime
Déchiré mais heureux d'être encore sa victime
Car on atteint jamais le sommet sans amour
L'amour bon Dieu l'amour
C'est aussi le bonheur
C'est l'attente mêlée de joie et de souffrance
C'est la porte qui s'ouvre
Et lettres qui s'élancent
C'est l'espoir qui fleurit
Là où le doute meurt
L'amour bon Dieu l'amour
C'est l'âme en mille éclats
C'est les yeux qui se cherchent
Et des mains qui se pressent
C'est un mot murmuré
Infini de tendresse
C'est le don permanent
De son coeur et de soi
Ce sont les volets clos
Deux ombres dans la nuit
Qui pudiquement nues
Se gorgent de je t'aime
Rien d'entendre des jeux qui sont toujours les mêmes
Qui sèment le plaisir et font germer la vie
L'amour bon Dieu l'amour
C'est l'espoir qu'un beau jour
Un être auréolé de grâce et de mystère
Vienne nous emporter aux confins de la terre
Où nous n'existerons qu'au seul nom de l'amour
Charles Aznavour
L'amour bon Dieu l'amour
Vainqueur ou bien perdant
L'amour je veux dormir
L'amour faut que je rentre
L'amour avec les yeux
L'amour avec le ventre
L'amour à contre coeur
L'amour à contre temps
L'amour bon Dieu l'amour
Présenté par parents
Avec un vieux débris
En attendant qu'il lâche
L'amour en viager
Pour le magot qu'il cache
Où jeunesse et beauté
S'offrent au plus mourant
L'amour
Avec des hauts avec des bas de soie
Avec une ingénue avec une cocotte
L'amour à la cosaque en conservant ses bottes
L'amour de 5 à 7 l'amour à la papa
L'amour bon Dieu l'amour
Qui rend fou qui rend fort
Dans la paille ou le foin
Avec une sultane
Les jupes retroussées comme une paysanne
Et qui du bouche à bouche
Conduit au corps à corps
L'amour bon Dieu l'amour
Ça tourne à l'obsession chacun à sa façon
Le voit et l'interprète
Il encombre les coeurs il fait tourner les têtes
Se glisse dans le lit et les conversations
L'amour bon Dieu l'amour
Qu'on fait à temps perdu
L'amour sain
L'amour jeu l'amour entre deux portes
Celui qui met à plat et celui qui transporte
Avec des accessoires ou avec les mains nues
L'amour en travesti
En faux cul et faux sein
L'amour fleur d'oranger
Qui appelle sa mère
L'amour vient je te prends
Sous la porte cochère
L'amour hurle moins fort
Pense un peu aux voisins
L'amour bon Dieu l'amour
On y revient toujours
Tout comme l'assassin
Sur le lieu de son crime
Déchiré mais heureux d'être encore sa victime
Car on atteint jamais le sommet sans amour
L'amour bon Dieu l'amour
C'est aussi le bonheur
C'est l'attente mêlée de joie et de souffrance
C'est la porte qui s'ouvre
Et lettres qui s'élancent
C'est l'espoir qui fleurit
Là où le doute meurt
L'amour bon Dieu l'amour
C'est l'âme en mille éclats
C'est les yeux qui se cherchent
Et des mains qui se pressent
C'est un mot murmuré
Infini de tendresse
C'est le don permanent
De son coeur et de soi
Ce sont les volets clos
Deux ombres dans la nuit
Qui pudiquement nues
Se gorgent de je t'aime
Rien d'entendre des jeux qui sont toujours les mêmes
Qui sèment le plaisir et font germer la vie
L'amour bon Dieu l'amour
C'est l'espoir qu'un beau jour
Un être auréolé de grâce et de mystère
Vienne nous emporter aux confins de la terre
Où nous n'existerons qu'au seul nom de l'amour
Próspero declara que la felicidad existe.
Me sentí Próspero por una noche.
Que lo sepa todo el mundo.
La magia estaba en mí y en quien yo quería
-tal vez sólo en aquella a quien quería-.
Y comprendí.
Que lo sepa todo el mundo.
La magia estaba en mí y en quien yo quería
-tal vez sólo en aquella a quien quería-.
Y comprendí.
Comprendí que si la felicidad puede brotar del modo en que brotó, nada está perdido. Y quedan estas letras para recordar y para que la esperanza no olvide. Que estas letras declaren que hay un corazón sincero, amable, puro y lleno de vida. Y que declaren que hay una mirada que brilla y una voz que destella.
Que todo lo bello declare que hay noches que valen por una vida entera.
Me sentí Próspero por una noche.
Que lo sepa todo el mundo.
Y la magia es sólo un hilo
que me hará seguir su estela.
6.8.05
Dijo el Mar:
"Ella es la más querida de mis olas...
Pero es más del viento que de mí.
Ella es la más apreciada de mis olas...
Pero es más de la Luna que de mí.
Ella es la más entrañable de mis olas...
Pero es de Cronos, no de mí.
Y mi fondo ya no es verde ni azul, sino gris."
Pero es más del viento que de mí.
Ella es la más apreciada de mis olas...
Pero es más de la Luna que de mí.
Ella es la más entrañable de mis olas...
Pero es de Cronos, no de mí.
Y mi fondo ya no es verde ni azul, sino gris."
5.8.05
Divagaciones antes de vacaciones: Ariadna ante la Ley (que es como el Amor)
Al final de la novela El Proceso, de Kafka, aparece la historia de alguien que desea entrar en la ley, pero un guardián se lo impide. Desde que leí esa obra me impresionó ese relato. ¡Cuántas interpretaciones posibles para unas pocas líneas!
No sé por qué he recordado precisamente ese relato del que desea entrar en la Ley. O no puedo decir muy claramente lo que me ha hecho evocarlo. Ha sido quizás comprobar o imaginar que hay personas que aguardan y aguardan y aguardan para entrar en un sitio que sólo está reservado a ellas y, sin embargo, parecen esperar y esperar y esperar que alguien les conceda el permiso para ello. Como si aquél que habita una casa de su propiedad necesitara que le dejasen entrar para morar en ella.
Podría emborronar, como es mi costumbre, pedazos de pantalla. Pero hoy quiero ser más preciso. Esa historia hace pensar. Todo hace pensar, pero esa historia se ha elaborado de manera que su función sea hacer pensar, que se desee pensar sin sentirse molesto por ello.
¿Por qué algunos no se atreven a entrar en su recinto? ¿Por qué no toman lo que les está designado? ¿Miedo? ¿Desconocimiento? Si es miedo, ¿por qué el miedo? Si es desconocimiento, ¿por qué lo desconocen? ¿Lo desconocen realmente? Yo diría que no. Las cosas se conocen de muchos modos y el sentimiento es uno de ellos.
Cuando estás ante aquello que sientes como tuyo -aunque sólo sea porque lo deseas mucho, incluso a sabiendas de que es efímero-, ¡entra! Date el tiempo suficiente de leer esas líneas de Kafka y después, cierra los ojos, siente y entrégate a esa sensación. Aprovechar el tiempo no es otra cosa. Encontrarse a sí mismo tampoco es otra cosa.
¿Quién es el guardián que necesitas que te impida la entrada? ¿Qué puede hacer contra ti? Es cierto que no sabes el resultado de tus actos; pero después de la lectura ya no tienes excusa. Tienes que entrar en la Ley.
Y ahora me vienen a la memoria aquellos versos de Auden en los que afirmaba que la única ley es el amor.
Viendo cómo el hombre que está ante la Ley, su lugar, acaba por morir sin llegar a entrar en él; no me extraña que no se llegue a perder, no un año, sino ni una semana ni un día en conocer algo de esa Ley que es como el Amor.




