
El nuevo sistema de escritura: la electrónica. Un apagón, un cortecito de luz o una caidita del servidor, ¡y adiós la puta obra maestra que has escrito sobre la humildad del cangrejo y sobre el orgullo del águila! ¡Y le pides reclamaciones a los dueños del imperio! ¡Que te van a hacer caso!... "¿Y qué más da?" que diría mi amigo. ¡Pero si compuse el mejor ensayo de mi vida! ¡Lo más poético! ¡Lo más lúcido! Era un beso, una caricia, el logos hecho pixeles. ¡Y todo a la mierda! "Pero hay cosas más importantes que unas palabras perdidas, ¿no?" Pues claro, mi pie, más jodido que las palabras perdidas, ¡mucho más! Reposo absoluto de aquí hasta que la imbecilidad en el país vuelva a ser oficial. O sea, que hasta que todo el mundo vuelva de vacaciones a ejercer de lo que es, yo ejerzo de momia, de estatua, de escultura yacente u orante; de David de Miguel Ángel pero con proporciones a lo Ron Jeremy. "Pero le quedan a usted los recuerdos y la escritura, ¿no?" ¡Claro! ¡Y la tostada del desayuno con el café bien cargadito! Mis recuerdos, mi sillita, cerrando los ojitos y mirando atrás: ¡qué batallas que recordar! ¡qué guerras! ¡cuántos dragones acribillados a balazos!... Me pongo a largar y necesito más vidas que un hospicio de gatos para poder contar todo lo que he muerto en estos años. Quien muchas vidas vive, muchas muertes ha de morir... Eso dijo el poeta... ¿Fue Wilde? ¡Ni puta idea! La memoria me falla, los ojos me fallan, los pies me fallan... ¿Qué queréis, con mil generaciones sobre mis espaldas? Tengo más años que Matusalén.
"Disculpe que le interrumpa, pero... ¿los "últimos días" van a ser muchos? Es que entonces, yo tengo cosas que hacer y como que me va a ser imposible seguirle, doctorcito."
Le entiendo, le entiendo... Pues no, no muchos. Si yo esto lo chapo el lunes... Ni una caída del servidor central de los USA deja esto más suprimido... Y no sólo esto, todos los demás, la Anomia, el Cero... Todo lo que pueda dejar un jodido recuerdo acabará en un puntito, floash, y a la mierda... Como en Terminator II... A la porra. Pero me puede usted buscar en algún lugar más allá del arco iris. Por cierto, no sé quién es usted, pero dudo que nadie más pregunte por mí. ¡Si supiera usted lo que se han perdido!... ¡Yo que tenía respuestas para todo!... ¡Yo que era un Crisóstomo y un peripatético del alfabeto!... Pero no me extraviaré... Le cuento lo que queda y vamos preparando el botón rojo que haga "chimpón" a toda esta basura.
Le hablo de los proyectos. ¿Ha llegado usted a los treinta? ¿Con o sin hijos? ¿Sin hijos? ¿Sin matrimonio, pareja de hecho o perrito piloto que llevarse a la cama con constancia? ¡Pero qué ha hecho, alma de cántaro! A eso de los treinta hay que llegar con pareja y con un hijo para resucitarse a uno mismo. Así, a la vez que educas a tu hijo, te reeducas tú. De lo contrario, bordeas el acantilado peligrosamente, te crees muy independiente, muy single superman, muy todo lo que tú quieras... pero cuando te quieres dar cuenta aparece un hada en medio del camino a eso de los "taytantos" y te dice: "¿No crees que has desperdiciado tu vida, enano?" Y claro, como está mal visto dar por culo a un hada, tú te callas, te acomplejas, te emborrachas y te la machacas si te quedan ganas. Pero el hada ya te ha jodido lo que te queda de vida. Y a cada pareja que ves se te clavan mil espinas en el alma y una insana envidia te devora. Tienes que ser frío en esas ocasiones, tomarte un buen café, ir al Instituto Nacional de Estadística y pedir las cifras sobre divorcios, separaciones; y también los resultados de encuestas de opinión de la gente sobre si se sienten felices. Cuando salgas del I.N.E., ¡mejor que si te hubieras cepillado a todas las hembras más increíbles de Hollywood! El 70 % de las parejas se divorcia entre los 40 y los 45 años; el 88 % de la población se siente infeliz; 28 % de suicidios... ¡El que no se consuela es porque no cree en las estadísticas! ¿Que eso no funciona? A la hemeroteca. Mira las necrológicas. De la gente con y sin pareja, de los enamorados y de los no enamorados. Conocí a un psiquiatra que todas las mañanas miraba las necrológicas. Me reconoció el "amigo" que era la única obsesión que tenía; esa obsesión y los yates. Era una buena fuente de información saber quiénes aligeraban el muladar. Y él podía soportarlo dada su carrera... ¡Eso sí que es un proyecto! Carrerita con futuro, pasta, pasta, pasta; y "ser un cabrón con las tías y aparentarlo". (Esto no se lo decía a todos los pacientes, sólo a los que éramos incurables). ¡Total! A mí lo que me decía por un oído me entraba y por el otro me salía. Pero había alguna perla suelta, alguna acidez, algún diamantito en las conversaciones que animaba el cotarro. Pero no mucho más.... En fin... Que me pierdo... Hablaba de los proyectos... del futuro... del cuánto vamos a crecer en todos los sentidos. ¿En familia? ¡Mogollón! Somos todos unos Abraham en potencia. ¿En soledad? Depende. Si eres un cabrón, el mundo es tuyo si admiras la soledad. Si tienes sentimientos, el metro de cuerda está a 2,35 euros y los mejores pinos de El Retiro están en la zona del parterre.
Pero también puedes cruzar la M-30 a la vuelta de las vacaciones sin casco ni nada, a pelo. Es el proyecto más coherente. Aunque si eres un solitario con sentimientos, siempre puedes ingresar en un club de sibaritas y seguir ese método que Lawrence Durrell describe en El Quinteto de Avignon: un club de poderosos que deciden gozar de todo lo imaginable y lo inimaginable; pero en cuanto reciben en sus casas una carta con matasellos egipcio, eso signifca que otro miembro del club, al mes exacto, les devuelve al lugar donde estaban antes de nacer. (Hermosa narración y hermosa historia, por cierto, no desvelo más). Pero si te gusta escribir, el arte, ponerte un tutú y lucirte; ¡todo claro! Además, eso te pone como el no va más ante la galería (y aquí quien manda es la galería o a la fosa, majete).
Cada día el proyecto que más vende es el "vivir al día", pero con grasa en la guantera. "Vivir al día" pero teniendo donde caerse muerto... ¡Claro! ¡La gente no es tonta! ¿En algún lugar tendrá que visitarme el médico si caigo enfermo, no? ¡Y zas! Se compran un pisito con una hipotequita, un pisito modesto. ¿Para uno sólo? ¿Y si conozco a alguien? Venga, un piso para dos. ¿Y si viene un tercerito? Venga, uno para tres. ¿Y por qué no la parejita? Venga, uno para cuatro. ¿No crees que tres es el número exacto?... Vasectomízate o descubre por qué la filosofía, cumbre del pensar, nació en Grecia (no te lo explico todo, guapo, que tú tienes luces para deducir). "Pero doctorcito, en Grecia también procreaban, a pesar de la reconocida homosexualidad." ¡Por supuesto! Y a la mujer le pagaban un salario y podía gobernar y todos los días la mujer de Platón le decía: cuida tú del niño, que yo tengo reunión de vecinos en el ágora. ¡Venga ya!
Todo lo que proyectes es un castillito como aquellos de Exin-Castillo, ¿lo recuerdas? (pues ya eres viejo tú también)... ¿Y recuerdas el Cine Exin?... ¿Y en qué geriátrico te hospedas?... ¿También jugaste con la Nancy o con la muñequita que regalaban con el jabón Elena? ¡Joder!... ¡Somos de la generación del 14 por lo menos!... ¿No jugabas con muñecas por ser varón y tener pilila?... Ya ves, yo era excéntrico hasta para eso. A mí me encantaba desmontar a la Nancy. Esos bracitos regordetes y esas piernas rechonchetas. Y la cabecita, ¡cómo te miraba! Yo le hacía carantoñas como si fuese Mr. Bean. Ahora bien, ¡eso de ponerle el vestidito! ¡La tenía en pelotas todo el tiempo! ¡No veas lo que fastidiaba ponerle el vestidito a la jodida Elena! Era rojo y con ribetes dorados... muy chillón... sólo se lo he visto a otra Elena que me cobró veinte mil pelas por que hiciese de Nancy... ¡obviamente no me dejó desmontarla!... Pero la muñeca que daban con el jabón Elena era una ricura... Tenía algo especial... ¡No, pervertidos, no! ¡No la miraba como imagináis! Esa forma de mirar la aprendí cuando me educaron. La educación me pervirtió como mandan los cánones. Especialmente la asignatura de religión en B.U.P... ¡Qué filigranas y qué arabescos!... Eso sí, y aunque me esté mal el decirlo... ¡las que montaba yo en esa clase! "Para el miércoles que viene, hijos, una redacción sobre la actualidad de Jesucristo". Ahí estaba yo el miércoles, treinta folios, la vigencia de Jesús. ¡Y me cateó el cucaracho! ¡Que lo había copiado! ¡Que yo no podía escribir esas cosas! ¡Que no era posible! ¡Que eso me lo había dictado por lo menos otro sacerdote!... Yo no me corté. Le dije: "Padre, ahora mismo, la redacción que quiera, en cualquier aula, a solas. Pero, por favor, esa acusación no. No sé si tendré dignidad o no, pero algo dentro de mí hace que salten chispas cuando usted me ha dicho eso." El cucaracho no lo dudó, cogió la libreta de calificaciones y una M.H. Pero yo no quería la mejor calificación, yo quería que no dudase de que lo que escribí lo había escrito yo. ¿Y sabéis qué me soltó? "Hijo, hay una asociación que necesita de mentes como la tuya. Es la obra de Dios, una obra que procura que sus hijos resalten." ¡Ahí sí que salté! Aunque tomase represalias y me quedase Religión para el resto de mi vida. "Lo siento, padre; pero es que yo a veces creo en el mensaje de Cristo". ¡No era tonto el cucaracho! Percibió la ironía. Y no siguió. Lo dejó ahí. No me quiso meter en el jardín de Balaguer. Siguió sacándome a la pizarra a leer. Decía que era un lástima que se desperdiciara ese sacerdocio que había en mí. ¡Lo siento, padre! A un par de días del final le confieso que quizás el sacerdocio no me ha abandonado. Pero le aseguro que algo en la entrepierna hubiese sido un serio obstáculo, un gran obstáculo -matemático-. Jamás he imaginado un confesionario para la confesión, sino para cosas que ni usted podría sospechar. Además, la obra de Dios no la puede acaparar un grupo de cuatreros. El mero hecho de que una asociación tome ese nombre precedido de un artículo determinado es presuntuoso, falso, huele a la oposición de lo que se predica; pero no puede ser oposición, porque la obra del diablo siempre es explícita, no es tan mentecata ni engañosa. Compréndalo... ¡Lo volví a hacer!... Me extravié... Hablaba de proyectos y acabo en el pasado. Tal vez todos los proyectos se fraguan en el pasado o lo que queda es barro que jamás podrás modelar. Pero tienes que proyectar o lobotomizarte. El cuerpo no puede estar quieto; ni el cuerpo ni los pensamientos. Alcanzar la quietud no es cosa para occidentales. Occidente está en su hormiguero mientras todo un mundo se le escapa alrededor. Pero proyectan como si el cosmos cupiese en un chip. ¡Optimismo no les falta, no! Sobre todo a los norteamericanos. Les basta y les sobra con un pc que tenga tantos gigas como kilos su poseedor. ¡Eso es el orgasmo! Y unas cuantas hamburguesas para tener fuerzas con las que apretar las teclitas. Y sentirse piratas desde la silla, aunque los michelines caigan por los flancos y los epiplones les separen un par de kilómetros del ordenador. Pero eso es la felicidad, sin más. Dar más vueltas a eso es estar "flipao". No se cuestionan más. Para ellos un proyecto es matar más viejas en su Play-Station. Y se sienten orgullosos de su "crueldad". ¡Y luego las asociaciones de derechos humanos criticando la violencia en los juegos de vídeo-consolas! ¡Matar viejas! ¡Qué juegos para mentes desquiciadas! Si al menos fueran palestinos o iraquíes, los jóvenes demostrarían patriotismo y civismo, ¿verdad?... ¡Están locos, estos occidentales! Pero proyectan bien, porque lo que proyectan va encaminado a que este globito haga "pum". Y mejor proyecto que ese, ¡ninguno!... Os lo aseguro... ¡Ninguno!... Un proyecto que, por supuesto, va unido a una moral indiscutible. ¿Queréis un ejemplo? Mirad las páginas X de los Estados Unidos. Mirad la página principal, en algunas se puede traducir al castellano. "Si eres menor de edad y tienes menos de 18 años no puedes entrar y deberás hacer click en NO; pero si eres mayor de edad y tienes más de 18 años haz click en SÍ y podrás gozar de las tías más impresionantes y guarras que hayas visto." ¡Eso es defensa a ultranza de la moral! ¡Y sobre todo confianza en sus ciudadanos y en el cumplimiento de la ley!... Porque seguro que cada chaval menor de dieciocho años hace click en NO y se larga. Imagino lo que pensará la criatura: "Cachis, de no ser por ese mensaje, hubiese entrado. Tendré que esperar diez años más antes de entrar." En Alemania son más suspicaces, más desconfiados; digamos que no creen tanto en sus ciudadanos como los norteamericanos. Hay un mensajito similar en la página principal, pero con un pequeño detalle. Si haces click en SÍ te pide algunos datos que demuestren que de verdad tienes 18 años... sólo unos datos... aunque sea una página guarrona... además datos cuya confidencialidad está garantizada: NIF, fecha de nacimiento con día, mes y año; tarjeta de crédito, fecha de vencimiento de la tarjeta... Aunque no te carguen un duro en la cuenta, pero para que no les tomes el pelo. Los norteamericanos no, esos dan por sentado que sin pedirte tanta monserga tú vas a ser honesto al mil por cien. No dudan de la juventud los norteamericanos. Se fían del mundo entero. Si acaso te hacen perder un poco de tiempo en el aeropuerto, pero por seguridad; parece ser que los bárbaros la tienen tomada con ellos y eso les obliga a ser desconfiados. Desde que les robaron dos torres del tablero de ajedrez no duermen tranquilos. Pero por lo demás, tienen fe en los demás y confían en corromper con el vicio bajo el estandarte de la libertad.
"Perdón, doctorcito: ¿no cree que es de mal gusto entrar en ese tipo de páginas que ha mencionado? Cuanto menos, demuestra una carencia a ese respecto en su vida, ¿no es así?"
Como siempre, eminencia, vuelve usted a equivocarse; pero se lo digo con todo el respeto del mundo. Yo entro para analizar, para estudiar, para aderezar mis ensayos. ¿No se lo cree? ¿Cree que ironizo? Me la suda lo que crea. Concretamente me interesa ver la catalogación que hacen de las "perversiones". En esas páginas el cliente puede elegir según la "tendencia" o "perversión" que más se adapte a sus inclinaciones. ¡Totalmente taxonomizado! ¡Hasta sesenta y cuatro tendencias distintas! ¡Qué digo! Si te metes en una página japonesa encuentras el triple de tendencias. Pero no recomiendo las páginas japonesas. Ni siquiera yo, que soy forense, tengo a veces el estómago muy preparado para esas páginas. ¡Y os lo digo como forense, no como persona dotada de sexo! Pero convencionalmente, más de sesenta. No las cito aquí, pero quien no las conozca es que no es ni de mediados del siglo pasado. Por otro lado, han existido siempre. Pero te venden como actual y extraordinario lo que los romanos hacían en desayuno, comida y cena. Para un analista esa catalogación no tiene desperdicio: intentar averiguar las razones que llevan a una tendencia o a otra, por qué hoy esto mejor que lo otro y asociarlo al tipo de carácter... ¡los juegos son infinitos y no muy desencaminados de tener un carácter científico! ¿Que entro para machacármela? No. ¿Que opina usted lo contrario? Me da igual. Llegado un punto, el sexo es tan deplorable como el comer, el beber y el dormir. Y cuando ves las posturas que hay que adquirir para acoplarse, ves que al mono le queda mucho por evolucionar y que está en un período transitorio lamentable. Teníamos que unirnos del modo más complicado. Si quiero ver cómo entro no te puedo ver la cara; si te miro a la cara no veo cómo entro; si te miro y veo cómo entro te tienes que plegar como un chicle. ¡Y qué esfuerzos! ¡Y qué sensación de ridículo! Prefiero Gorilas en la niebla antes que The Hookers. Hay más naturalidad en el primer documental que en la segunda demostración del desequilibrio corporal humano. Afortunadamente el amor ayuda a vencer ese ridículo. El amor pone las cortinas para que estas cosas de analista queden relegadas y como en el sótano. Cogemos a Richard Gere y no le imaginamos en un demi-plie, gran-plie, 69, more canino, peregrino... Aunque lo que pretendamos es plegarle y replegarle en tales usos... No sé si le he contestado... Pero por si le interesa, ya no entro en esos sitios. Ahora ya no visito páginas, sólo visito burdeles. Debe ser exclusivismo, principio de selección natural, buen gusto, el fin de los días. Llámelo equis. "¡Qué vergüenza esto que está usted diciendo!" Verá usted, el cinismo y la verdad follan bien; quiero decir que hacen buena pareja. Todo lo demás es falta de confianza, insinceridad, guardar silencio por miedo. Y créame, entre el miedo que te hace inexistente y que convierte las palabras en un támpax y la obscenidad del cinismo, prefiero esto último. Tampoco hay tanta obscenidad. Yo soy pudoroso. No le doy pelos, pubis y señales de aquello que le cuento. Los labios siempre deben estar abiertos a la verdad de las cosas, aunque sea una verdad subjetiva. El sexo ya no es un tabú; fumar es un tabú, comer compulsivamente es un tabú, mostrar aburrimiento es un tabú. Todo lo demás es lícito, puedes mostrar la colita sin temor a que te encierren por exhibicionismo. Pero no eches humo por la boca, ni muestres tu cinturón de bacon en la piscina; ni digas en una reunión que has visto funerales más amenos: ¡te marcan de por vida! ¡ni se te ocurra cometer ese agravio contra el pueblo ovino y democrático! Toleran poco esas afrentas. ¡Muy poco!
"Pero en la prostitución sólo hay explotación y ficción, nada que pueda gratificar" ¿Está usted seguro? Hay que pagar y gratificar. Eso por un lado. Y respecto a la satisfacción que uno puede obtener, obviamente, no es la de pensar que hay "amor", "correspondencia", "reciprocidad". ¡En absoluto! Te encuentras lo mismo que te puedes encontrar en el matrimonio o en la pareja: uno quiere y otro no. Es raro que exista el momento justo en que los dos estén a pleno interés. Y si eso se da, es que los dos están muy hechos polvo. Y sobre la explotación, me confunde usted. Yo no generalizaría. Ya sabe el tópico: no se puede blablageneralizar. Se lo digo porque he escuchado cosas como: "Soy un ama de casa fiel y hago esto por mi marido, para pagarle unas vacaciones en China; así que no sienta usted apuro, señor." "Esto es más cómodo que estar ocho horas de secretaria y ganar 1200 euros al mes. Ganas eso en un fin de semana y no hay esfuerzo alguno. No tenga usted complejo." "Esto es como cuando estás en una granja y matas un pollito. Te da apuro el primero. A los otros les quiebras el cuello como si quebraras un mondadientes. Además, muchos no llegan, otros sólo quieren hablar, otros llegan demasiado deprisa. Conclusión: sólo un dos por ciento puede ser fastidioso. Y por un cuarto de millón de pelas al mes tampoco vas a poner el grito en el cielo. Así que mete cariño, mete, que estoy muerta de ganas." "¿Reparos morales con ese cacharro? ¡Vamos, cielo! Yo estoy aquí porque quiero. ¡Pues buena soy yo y menudo carácter tengo! A mí me va el mambo." "Se gana aquí más estando licenciada en tres carreras, que ejerciendo en lo que has estudiado. ¡Mucho más! No te miento si te digo que hasta seis veces más. En cinco años ganas lo que otros en una profesión bien remunerada toda una vida. Además, cuando alguien nos gusta, también disfrutamos, sólo que no lo decimos para que no se le suban los humos al "paciente". Por eso no te pienso decir nada. Ponte cómodo, cielo." Comprenderá usted que con seis mil comentarios como esos tenga, cuanto menos, una micra de duda razonable de que yo sea un Nabucodonosor. Pero siempre queda el arrepentimiento, buscar al amor de tu vida y darle el sueldo. A cambio tendrás un par de hijos, cinco semanas de polvos, unas cuantas masturbaciones y televisión digital de por vida: en suma, una familia, la célula de la suciedad... Realmente, caballero, todo es explotación y ficción; y todos nos gratificamos como podemos, aunque sea con dolor. A veces hasta leemos a Thomas Mann para gratificarnos... ¡Incluso a Heidegger! ¿Se da cuenta de lo abisal del ser humano? Puede que todo lo que te mantenga vivo, gratifique. No sé... Pero en fin... Lo que usted diga... De acuerdo en lo de la prostitución... No le quito la razón... Explotación, ficción y falta de gratificación. Aquí paz y allá gloria. ¡A rezar, que es domingo!
Pero me termino. Y termino. Os hablaba de los proyectos. Si miras hacia arriba, busca el lugar que más te guste, el más alto, uno mediano o uno cercano al punto desde donde miras. Sólo ten en cuenta que ese lugar al que miras, es desde el que caerás. Porque todos terminamos cayendo. A lo que verdaderamente hay que apuntar nunca se apunta. Pero siempre alcanzarás un premio de consolación, según la dosis de ignorancia que estés dispuesto a aplicar. Pero si sabes demasiado, ya sabes qué remedios hay para olvidar. Ninguno es recomendable (hablo como forense). Si has decidido no ser ignorante, te espera una piscina de vacío más honda que el universo. Y un día querrás perderte en alguna parte, con alguien, siempre se busca a alguien. La soledad es increíblemente voraz como para resistirla. A no ser que hayas conocido bien al hombre; y entonces optas por irte de aquí o con los animales. A ellos dedicó el auténtico Destouches su última obra, no a hombre alguno. Y al poco tiempo le largó la vida. No podía ser de otro modo en los que ya no aguantamos el desencanto.
No hemos sido nada ni nadie; propagar la especie era la función de los más; los rezagados que intentaron mirar por debajo de las faldas de la naturaleza hemos recibido castigos más severos que los mitológicos. Hemos sido castigados sin castigo y sin razón. ¿Y qué más da? Hemos progresado hasta el punto de engañarnos más fácilmente que nunca y más rápidamente. Basta un chute de cultura en las venas y ya eres un supermán de medianoche: a volar. Basta encontrar un juego de lenguaje que jugar, de nuevo mi viejo Wittgenstein, y ya está. No le vas a encontrar más sentido a la vida por más vueltas que le des. Y cuando más desasistido te sientas, más solo, más abandonado, más agraviado por la falta de aire; cuando te dé por ser nena y quieras llorar y el estómago lo tengas en la garganta, piensa que eso le ha pasado a todos. Igual que la muerte. También le ha pasado a todos. Es el mejor consuelo que puedo encontrar en este viaje al fin de la noche que aquí termina.